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jueves, 23 de julio de 2026

NOTICIAS

El Rector de la Universidad de La Laguna ensalza la identidad de La Verdellada en el Pregón que abre la semana grande de las Fiestas Patronales 2026

Este miércoles 22 de julio se celebró en el teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada el acto de lectura del pregón de las fiestas a cargo del Rector de la Universidad de La Laguna don Francisco García, con el broche musical de Benito Cabrera y José Manuel Ramos.













La semana grande de las fiestas patronales de La Verdellada 2026 ha sido oficialmente abierta en la tarde del miércoles 22 de julio, con un magnífico pregón leído por la máxima autoridad universitaria de la ULL, el Rector don Francisco Javier García Rodríguez. La exposición se ha basado en un hilo conductor con tres temas principales, la historia de La Verdellada, su vinculación y paralelismo contemporáneo con la propia historia de la universidad lagunera, y sus vivencias personales en su etapa de estudiante residente entre Barrio Nuevo y La Verdellada.

Sobre La Verdellada destacó como "la fuerza vecinal ha sido la que ha hecho crecer este barrio, cuyo nombre atesora un hermoso regalo para los que amamos la etimología, ya que recibe su nombre por haber sido inicialmente una zona de carácter agrícola, vinculada a pequeñas explotaciones dedicadas al cultivo de la viña, especialmente de la variedad verdello, una de las joyas de la viticultura regional, que llegó a las islas desde Madeira y el norte de Portugal".

El pregonero puso en valor que "La Verdellada posee actualmente un recurso de incalculable valor: una población heterogénea y diversa en la que conviven vecinos y vecinas que participaron en las primeras etapas de consolidación del barrio, con generaciones más jóvenes que han conocido una realidad urbana muy diferente. Y entre este último colectivo poblacional me tengo que referir a un grupo de personas cuya realidad me toca muy de cerca, tanto por la responsabilidad que ostento como por vivencias personales en la época de estudiante: el alumnado universitario, proveniente del conjunto del Archipiélago Canario que ha residido y reside durante sus años de formación en este barrio lagunero de La Verdellada o en el vecino núcleo de Barrio Nuevo".

Sobre sus vivencias personales, entre anécdotas e historias de su juventud por nuestras calles, quiso hacer un paréntesis para recordar a Jocha: "es imposible hablar de deporte en Barrio Nuevo y La Verdellada y no mencionar al Jocha, José Antonio Hernández, estando la triste noticia de su fallecimiento hace escasos días aún muy reciente. Si bien nunca fui cliente de su gimnasio, que nació a finales de los 80, a la vez que empecé a residir en el barrio, el icono de su figura era conocido y admirado por todos".

El acto comenzó con la intervención del presidente de la Comisión de Fiestas, Nauzet Rodríguez, quien hablo en nombre de las asociaciones del barrio, condujo la presentación del acto, y saludo a las autoridades presentes, los concejales Fran Hernández, Carla Cabrera y Alberto Jorge, así como el viceconsejero del Gobierno de Canarias, Jonathan Domínguez. También asistió e intervino el concejal del barrio, Moisés Afonso, quien asumió el papel de mantenedor presentado formalmente al pregonero. El cierre musical de Benito Cabrera y José Manuel Ramos, dentro del ciclo de actividades de la concejalía de Participación Ciudadana, fue el broche final a un acto exitoso.

PREGÓN PATRONALES DE LA VERDELLADA 2026


Pregón de las Fiestas Patronales de La Verdellada 2026

Don Francisco Javier García Rodríguez.
Magnífico Rector de la Universidad de La Laguna



Estimados vecinos y estimadas vecinas de La Verdellada:

En primer lugar, quiero agradecer a la Asociación de Vecinos “Los Verdeños” su amable invitación a participar como pregonero en este acto y, en particular, a su presidenta, Dª Yurena de la Cruz, y a su vicepresidente y responsable de la comisión de fiestas, Don Nauzet Rodríguez Fernández.

He de reconocer que recibí la invitación con cierta sorpresa, en la medida en que inicialmente no identifiqué la vinculación que mi persona, o la figura que represento, tienen con este lugar. No obstante, este sentimiento transmutó rápidamente hacia el de una inmensa gratitud por hacerme depositario de tan alto honor, tanto hacia la Asociación como, por extensión, al barrio. Y ello como consecuencia de la lectura de la carta de invitación en la cual se exponían las razones de la propuesta:

1. Por un lado, debido a la existencia de profundos vínculos con el barrio de La Verdellada durante mi etapa de formación académica, ya que residí en sus proximidades, concretamente en el Barrio Nuevo, forjando lazos humanos y compartiendo vivencias con vecinos y personas residentes.

2. Y, por otra parte, en la medida en que La Verdellada ha sido, se decía textualmente, “tierra de acogida para generaciones de estudiantes universitarios, convirtiéndose en un espacio donde el conocimiento, la convivencia y el espíritu académico encuentran refugio y arraigo”.

Por todo ello, asumí este reto con mucha ilusión, aunque también con una alta responsabilidad, al haber podido comprobar la altura intelectual e institucional de las personas que me han precedido en esta tribuna, gracias a una acertada decisión, tomada en 1999 de recuperar una tradición rota en algún momento. Me alegra comprobar que desde la Universidad de La Laguna ya hemos tenido un destacado antecedente en esta responsabilidad, con la presencia como pregonera en 2006 de nuestra querida ex-rectora Marisa Tejedor Salguero, si bien es cierto que en aquellos momentos ya no ostentaba el cargo, por lo que tengo el honor de ser el primer rector en ejercicio que participa en estas fiestas vecinales.

El barrio: origen e historia

Pero, más allá de estas consideraciones, lo importante es que esta es, ante todo, la fiesta de los vecinos y las vecinas, de esas algo más de 10.000 personas que hacen de La Verdellada uno de los núcleos más activos y dinámicos de nuestra ciudad Patrimonio de la Humanidad, y que constituye un paraje singular por su origen y su historia.

Precisamente la fuerza vecinal ha sido la que ha hecho crecer este barrio, cuyo nombre atesora un hermoso regalo para los que amamos la etimología, ya que recibe su nombre por haber sido inicialmente una zona de carácter agrícola, vinculada a pequeñas explotaciones dedicadas al cultivo de la viña, especialmente de la variedad verdello, una de las joyas de la viticultura regional, que llegó a las islas desde Madeira y el norte de Portugal.

De hecho, no sé si saben que el gentilicio del barrio, que además le da nombre a la asociación de vecinos y vecinas, verdeño ó verdeña, está recogido con el significado “natural del barrio de La Verdellada, en La Laguna” en una entrada del maravilloso diccionario ejemplificado de canarismos, obra de nuestra catedrática de filología románica en la Universidad de La Laguna y primera mujer canaria en formar parte de la Real Academia Española de la Lengua, Dolores Corbella, así como del también catedrático de filología española Cristóbal Corrales.

Fue a partir del as años 50 cuando el barrio comenzó a urbanizarse, coincidiendo con la expansión de San Cristóbal de La Laguna y conviviendo durante mucho tiempo las explotaciones agrícolas con nuevas viviendas, hasta llegar a la actual configuración urbana.

Entre sus primeros habitantes se encontraban familias procedentes del ámbito rural y trabajadores vinculados a las fincas próximas, lo cual configuró una nueva comunidad, estrechamente relacionada con el territorio y con formas de vida marcadas por la convivencia vecinal, un espíritu que, sin duda, aún pervive y explica el nacimiento de esta asociación.

En ese proceso cabe recordar figuras como las de Félix Pérez Linares, dueño de la finca matriz quien, a partir de 1955, vendió parcelas a precios muy económicos a los vecinos y vecinas con escasos recursos, lo que permitió dar inicio a la urbanización del barrio. Fue el suyo un acto generoso, ya que es sabido que algunas personas especialmente necesitadas pudieron acceder, incluso gratuitamente, a la propiedad de un terreno.

Precisamente alrededor de esa época, en 1959, nacería la asociación de vecinos de este barrio, que con el tiempo adoptaría su denominación actual, Los Verdeños. Esta entidad vecinal ha sido, sin duda, un factor clave para lograr que la calidad de vida de los vecinos y vecinas se equiparara a los estándares del resto del municipio, convirtiéndose con el tiempo en una de las asociaciones con mayor dimensión del movimiento vecinal de Tenerife. Gracias a su empuje, su devenir ha ido paralelo a la progresiva mejora de la calidad de vida del barrio. Inicialmente, tuvo que luchar por recursos tan básicos como el suministro eléctrico, el alcantarillado y el agua potable, pero con el tiempo su trabajo ha sido fundamental para lograr infraestructuras como instalaciones deportivas, centros comunitarios y culturales, además de un colegio, entre otras.

Pese a este cambio, experimentado en los últimos años, perviven en el barrio elementos que mantienen un fuerte valor simbólico para sus habitantes, como la Casa del Barco, algunas casas terreras o determinados lugares de encuentro cotidiano que continúan formando parte de la memoria colectiva de quienes han sido testigos, y en muchas ocasiones protagonistas, de esta evolución.

Del mismo modo, permanecen vigentes diversas manifestaciones culturales impulsadas desde la propia comunidad, como la tradicional Bajada del Diablo, que se celebra en la víspera del primer domingo de agosto, algo que para un Tijarafero como yo, donde la fiesta de El Diablo es una de nuestras principales señas de identidad, genera una corriente inmensa de empatía.



La ULL. Su historia reciente

Quiero destacar que esta cronología del barrio presenta paralelismos con la de la propia Universidad de La Laguna, con nuestro nuestro rectorado y campus central situados a escasa distancia de La Verdellada.

Así, del mismo modo que en los años 50 se produjo el inicio del desarrollo urbano del barrio, esa época fue también trascendental para el gran crecimiento contemporáneo de la Universidad de La Laguna.

Nuestro centro tiene 234 años de antigüedad, pues fue fundado en 1792 en un decreto firmado por el rey Carlos IV. Sin embargo, su primer periodo histórico fue muy azaroso, por las convulsiones propias del siglo XIX español que trajo, entre otras consecuencias, el cierre de muchas universidades españolas, entre ellas la nuestra, que por aquel entonces era conocida como la Universidad Literaria de San Fernando.

De tal forma que no es hasta 1927 cuando se crea definitivamente un distrito universitario en Canarias, comenzando en ese momento la etapa moderna de la Universidad de La Laguna con su actual denominación. Por ello, el próximo año se cumplirá un siglo de aquel hito, que da lugar al comienzo de nuestra historia contemporánea, por lo que, por cierto, estamos trabajando ya en un amplio programa conmemorativo, abierto a la participación del conjunto de la sociedad.

Tras esa reapertura de 1927 comienzan a operar únicamente las facultades de Derecho y de Ciencias Químicas y un curso preparatorio de Filosofía y Letras. En 1929, el ayuntamiento cedió a la universidad el terreno conocido como El Cercado del Marqués para construir en él un edificio principal y un colegio mayor, donde hoy están ubicados nuestro edificio central y el Colegio Mayor San Fernando.

Este proceso no fue todo lo ágil que cabría esperar y, aunque las obras se adjudicaron finalmente en 1935, no se retomaron hasta pasada la Guerra Civil, de tal modo que el verdadero periodo expansivo y de consolidación de nuestra universidad comenzó, justamente, en los años 50, coincidiendo, por tanto, con el inicio del desarrollo de La Verdellada.

Así, mientras la Universidad de La Laguna ha crecido hasta contar con 15 facultades y escuelas, 21.000 estudiantes, 1.6000 docentes y unos 850 integrantes de la plantilla de personal técnico, de gestión, admiración y servicios, La Verdellada también se ha desarrollado de manera muy significativa, con una gran transición urbana e incorporando importantes mejoras en infraestructuras y servicios y transformando buena parte del paisaje rural que caracterizó históricamente al barrio.

La Verdellada posee actualmente un recurso de incalculable valor: una población heterogénea y diversa en la que conviven vecinos y vecinas que participaron en las primeras etapas de consolidación del barrio, con generaciones más jóvenes que han conocido una realidad urbana muy diferente. Y entre este último colectivo poblacional me tengo que referir a un grupo de personas cuya realidad me toca muy de cerca, tanto por la responsabilidad que ostento como por vivencias personales en la época de estudiante: el alumnado universitario, proveniente del conjunto del Archipiélago Canario que ha residido y reside durante sus años de formación en este barrio lagunero de La Verdellada o en el vecino núcleo de Barrio Nuevo.



Mis vivencias personales

Por eso, quiero hablarles brevemente, aprovechando este inesperado rol de pregonero de sus fiestas, de algunos de los recuerdos y percepciones personales que tengo de este lugar en el que ustedes habitan, que reconozco como uno de los más importantes de mi vida. En efecto, comencé a habitar muy cerca de aquí, en Barrio Nuevo, hace casi cuarenta años, como tantos jóvenes estudiantes universitarios venidos de todos los rincones del Canarias a vivir una etapa que cambia sus vidas para siempre y que también cambió la mía.

Tiene sentido rescatar aquí las palabras del inolvidable Mario Benedetti, cuando indicaba que “en el presente estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro”. En este sentido, como solemos decir en las ceremonias de graduación, la etapa universitaria nos regala, a mí me regaló, una ingente cantidad de agradables nostalgias en muchos de mis futuros. Todo lo que nos ocurre y, sobre todo, como diría Juan José Millás, todo lo que se nos ocurre a lo largo de los años universitarios forma parte de lo mejor de nosotros mismos y de los lugares comunes, físicos y emocionales, a los que siempre añoramos volver. Y muchos de esos lugares, en mi caso, se hallan en los alrededores de este barrio.

Vine aquí en el año 1989, desde un humilde hogar del norte de La Palma, con 17 años, para estudiar Economía en la Universidad de La Laguna. Era mi segundo viaje en avión, habiendo hecho un trayecto similar, La Palma –Tenerife, un año antes para visitar a un familiar e informarme, precisamente, de alternativas de estudio. Junto a otros tres compañeros, conocidos del instituto, conseguimos alquilar un piso compartido, por 35.000 pesetas mensuales, que en los 5 años posteriores llegó a 45.000 pesetas, en el Barrio Nuevo, al final de la Calle Las Américas. Los arrendadores eran una pareja de habitantes del propio barrio, Doña Susana y Don Teófilo, que habían construido tres apartamentos con los ahorros que él trajo de su proceso migratorio a Venezuela, de manera que ellos vivían en el tercero y alquilaban a grupos de estudiantes los dos pisos inferiores. Al segundo año, los propietarios se trasladaron al centro de La Laguna, quedando los tres pisos en situación de arrendamiento.

A mí me tocaba gestionar, probablemente por mi condición de estudiante de económicas, las cuestiones referidas al contrato y al pago del alquiler, por supuesto en metálico, cada inicio de mes, así como a recoger y archivar los correspondientes recibos. Recuerdo que en una ocasión acudimos al domicilio de los arrendadores para firmar la renovación del contrato y efectuar el pago de la fianza. Sin embargo, éstos no se encontraban en casa y no pudimos, por tanto, realizar la operación. De esta manera, nos vimos en pleno centro de La Laguna, un jueves por la noche, con 35.000 pesetas. He de reconocer que no resistimos la tentación, teniendo recuerdos nítidos de esa noche en los ya inexistentes locales de la discoteca el Equilibrio o el conocido como “salsódromo”.

También recuerdo, con nostalgia, asistir a múltiples luchadas en el terrero que existía en el Barrio, en la Calle El Drago, atraído, además de por la afición que traía de mi infancia tijarafera, por el hecho de que uno de los compañeros de piso acabó formando parte del equipo. Además de a las luchadas, acudíamos muchas tardes a jugar al billar al bar anexo al terrero, denominado, de manera muy gráfica, “Bar campo de lucha”.

Hablando de acudir a competiciones deportivas, también recuerdo excursiones con los compañeros de piso, algunos domingos por la mañana en que había partido, al campo de fútbol, ubicado en la zona de la Verdellada que está al otro lado del barranco. Lo cierto es que no recuerdo la necesidad de abonar entrada, cosa muy probable, dado que habría sido, sin duda, un elemento disuasorio dadas las restricciones económicas a las que estábamos sometidos.

Y es imposible hablar de deporte en Barrio Nuevo y La Verdellada y no mencionar al Jocha, José Antonio Hernández, estando la triste noticia de su fallecimiento hace escasos días aún muy reciente. Si bien nunca fui cliente de su gimnasio, que nació a finales de los 80, a la vez que empecé a residir en el barrio, el icono de su figura era conocido y admirado por todos.

Hablando de la vida cotidiana de aquellos años, no sé si recuerdan el supermercado Komo Komo, situado donde hoy se ubica un establecimiento similar, pero de otra marca. En aquellos años, el Komo Komo nos parecía un prodigio de oferta comercial para realizar las compras básicas de alimentación y productos para el hogar. Era algo innovador, sobre todo para mí, joven proveniente del norte rural de la Isla de La Palma de hace 4 décadas. Y es que en aquellos años aún eran comunes las “ventas”, que podemos denominar de toda la vida, definidas según el diccionario ejemplificado de canarismos como “tienda de comestibles y de algunos otros artículos, incluso en ocasiones de bebidas alcohólicas”. De hecho, muy cerca de donde yo vivía, justo enfrente del terrero de lucha, existía una, regentada por Don Basilio, que siempre ofrecía conversación amena y en la que, atendiendo con precisión a la definición anterior, además de algún producto básico para resolver el día a día, se despachaba una cerveza o un vaso de vino para complementar y amenizar la visita

Recuerdo que, bien en las ventas o en el innovador supermercado, los compañeros de piso realizábamos siempre compras conjuntas y acabamos adoptando un criterio para seleccionar entre diferentes marcas de productos, que denominamos “operación RACSA”, y que se resumía en la idea de “comprar el más barato”, haciendo alusión precisamente a que la marca RACSA era la más asequible entre los aceites de cocina. Desde luego, esa idea de administrar recursos escasos fue una de las habilidades que tuvimos que desarrollar en esos años. Permítanme bromear apuntando a que es una capacidad que me ha resultado muy útil para gestionar una universidad pública en los tiempos que corren.

Y hablando de tiendas minúsculas, ninguna tan pequeña como la de don Quintín, en la Calle El Puente, en su cruce con Las Américas. Me entristeció mucho la noticia de su desaparición. Era habitual hacer una parada en nuestro regreso de la universidad para comprar un perrito caliente o un dulce denominado matahambres, cuyo nombre refleja a la perfección su composición, intensa y poderosa.

Y es que la actividad comercial constituye una fuente inagotable de recuerdos. En el caso de las peluquerías, por ejemplo, recuerdo que solía pelarme en la Peluquería Galván, que se hallaba en el Camino de La Hornera, próxima a la Facultad de Economía. No obstante, cómo no reconocer a la Peluquería de caballeros Juan que, una vez que Don Juan se jubiló para volver a su Fuerteventura natal, comenzó a ser explotada por Domingo. De hecho, hace alrededor de 12 años que comencé a pelarme nuevamente en ella, junto con mi padre, que acabó viviendo conmigo los últimos años de su vida. De hecho, lo normal era que a mi padre lo pelara Don Juan, hasta su jubilación, mientras yo era pelado por Domingo. Tras el fallecimiento de mi padre, sigo yendo a pelarme con Domingo, cuando el tiempo y la agenda me lo permiten. Domingo, a quien aprecio mucho, es una persona honesta y un profesional serio y riguroso, de trato amable y de conversación siempre inteligente y profunda. Evidentemente, además de por la calidad del servicio, ni que decir tiene que lo hago por la gran cantidad de agradables recuerdos que la visita siempre me procura.

Para terminar esta especie de relación de recuerdos de mi vida universitaria en La Verdellada y Barrio Nuevo, he de hacer aquí, en público y en primicia, la confesión de una anécdota que hasta ahora ha permanecido en el más absoluto secreto. Como sabemos, durante los procesos electorales es común colocar tablones para que las diferentes candidaturas difundan su cartelería electoral. Eso justamente ocurrió en las elecciones municipales de 1991 en La Laguna, que se celebraron el 26 de mayo de ese año. Unas semanas después de desarrollado el proceso electoral, durante el regreso de una noche lagunera, ya de madrugada, cuando el grupo de compañeros de piso íbamos a entrar en el Barrio a través de la Calle Obispo Pérez Cáceres en su cruce con la actual Avenida Torriani, en aquel momento aún conocida como Calvo Sotelo, reparamos en varios tablones abandonados en unos jardines aún con la cartelería electoral adherida. En la soledad de la madrugada y con el nivel de creatividad que nos proporcionaba la distensión de esa noche, tomamos conciencia de lo adecuados que resultarían para evitar la incomodidad de nuestros cochones, que se hundían notablemente y nos procuraban serios dolores de espalda. De tal manera que, dicho y hecho, dos de nosotros cargamos cada uno con su correspondiente tablón, que fue colocado esa misma noche en nuestras camas, resolviendo de manera definitiva esa inconveniencia. No recuerdo cómo fue la distribución, pero a uno de nosotros le tocó el tablón correspondiente a ATI y a otro el del PSOE, con, con las imágenes de D. Elfidio Alonso y D. José Segura aún impresas. Cuando marchamos del piso, allí quedaron esos tablones, espero que reutilizados por nuevas generaciones de estudiantes



Conclusión

Voy terminando. Como han podido ver, esta intervención ha estado compuesta de tres ingredientes.

En primer lugar, he querido recordar los orígenes de este barrio, que creció mucho en poco tiempo, pero que ha sabido mantener la esencia y, a la vez, construir una identidad propia.

También he tratado de trazar un paralelismo con la época de desarrollo reciente de nuestra Universidad de La Laguna, al igual que el barrio, hija de la etapa expansiva de mediados del siglo pasado.

Y, finalmente, he intentado unir ambos elementos a través de algunos recuerdos de mi propia historia en el barrio, que coinciden también con el inicio de mi vínculo con la Universidad de La Laguna. Lo he hecho tratando de seguir a Miguel de Unamuno, y su poderoso concepto de intrahistoria, entendido como la historia del hombre y la mujer corrientes, de las personas menos visibles, las que no salen en los titulares de prensa, la de todos y cada uno de nosotros y nosotras.

Si alguna enseñanza puedo extraer de esas vivencias, destacaría como especialmente importante la de que siempre tenemos algo que hacer para afrontar las circunstancias que nos toque vivir. Como dejó dicho Sigmund Freud: He sido un hombre afortunado, ya que nada en la vida me fue fácil.

Esto nos remite a uno de los mejores libros que, a mi juicio, se han escrito nunca y que todo ser humano debería leer: El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Cuenta la historia del autor, un psicólogo, judío alemán, que pasa cuatro años en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial y al que se le arrebata todo lo que de valor tenía en la vida, que ve morir a toda su familia y que sobrevive milagrosamente a esa pesadilla, concentrándose en analizar las reacciones del ser humano ante situaciones tan angustiosamente extremas. La conclusión es tan luminosa como estremecedora, proviniendo de una experiencia tan dramática. Nos dice Frankl:

“….al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino….”

Es decir, si bien no podemos elegir, en muchas ocasiones, lo que nos ocurre, siempre podremos decidir cómo afrontamos cualquier hecho que nos suceda. Esa decisión, última e íntima, depende en exclusiva de nosotros.

Ojalá pudiéramos no olvidarlo nunca.

Hagámoslo por los pioneros y pioneras de este barrio y también de nuestra Universidad de La Laguna, que esta noche hemos tratado de conectar y que no lo tuvieron nada fácil.

Verdeños y verdeñas, reforcemos nuestro compromiso y nuestro vínculo con este lugar…. nuestro privilegiado lugar en el mundo.

Felices fiestas patronales de La Verdellada 2026


Muchas gracias.


Leído en el Teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada, el miércoles 22 de julio de 2026.


 

jueves, 16 de julio de 2026

NOTICIAS

Benito Cabrera y José Manuel Ramos pondrán la parte musical al solemne acto de lectura del Pregón de las Fiestas Patronales de La Verdellada 2026

El acto se celebrará en el teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada el próximo miércoles 22 de julio, en el que el Rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García, será el encargado de leer el pregón de las fiestas verdeñas.


El timplista Benito Cabrera, y el cantante José Manuel Ramos, ofrecerán una actuación musical íntima, acústica y de exquisito gusto para los amantes de la música tradicional canaria, en el Centro Ciudadano de La Verdellada este miércoles 22 de julio, a las 19,30 horas, conformándose como la parte musical del solemne acto de lectura del Pregón de las Fiestas Patronales en honor de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes 2026, que este año leerá el Rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García.

Se trata de una de las actuaciones incluidas en la programación impulsada desde la concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de La Laguna, que dirige el concejal nacionalista Fran Hernández. El consejo del centro acordó programar esta gran actuación para este miércoles coincidiendo con el pregón de las fiestas, para con ello completar una actividad que fomenta el uso del centro ciudadano como punto de encuentro con la cultura, la identidad y la participación de los vecinos del barrio.

lunes, 22 de junio de 2026

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El Rector de la Universidad de La Laguna Francisco García será el pregonero de las Fiestas Patronales de La Verdellada 2026

El solemne acto de lectura del pregón será el miércoles 22 de julio, a las 19,30 horas, en el teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada.


El programa de actos de Fiestas Patronales de La Verdellada en honor de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes comienza este 23 de junio con la hoguera de San Juan y la apertura de la Terraza de Verano en la Plaza Mayor, aunque la denominada semana grande se iniciará oficialmente con el acto de lectura del pregón, que se celebrará el miércoles 22 de julio, a las 19,30 horas, en el teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada. 

Este año será el Rector Magnífico de la Universidad de La Laguna, don Francisco García Rodríguez, el encargado de poner texto y voz la historia de La Verdellada y sus fiestas con la lectura del pregón, tras aceptar la invitación formalizada por la Comisión de Fiestas. Será el primer Rector en activo que leerá un pregón de las fiestas verdeñas, pero el segundo que lo hace, tras el pregón de Marisa Tejedor en 2007, ya como ex rectora en su etapa como responsable de Industria en el Gobierno de Canarias. 

La figura del pregonero contemporáneo en La Verdellada, desde que se instauró el actual modelo de acto en 2001, siempre ha sido una personalidad con algún vinculo social, político, cultural, educativo o religioso con el barrio verdeño, que aporta su conocimiento, vivencia o investigación sobre la historia del barrio en un texto que queda, propiamente dicho, como aportación a la historia de La Verdellada. 

La decisión de invitar al Rector de la Universidad de La Laguna este año, viene respaldada por la historia de La Verdellada como lugar de residencia de miles y miles de estudiantes universitarios en las últimas décadas, así como la ubicación en la sección del distrito de La Verdellada, Barrio El Timple, del edificio sede del propio rectorado, por lo que no se trata de una institución ajena sino propia de la identidad verdeña. 


¿Quién es el Pregonero 2026?

Francisco J. García Rodríguez (Tijarafe, La Palma, 1971) es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (1994) y doctor en Economía por la Universidad de La Laguna (2002). Es catedrático de Organización de empresas en el Departamento de Dirección de Empresa e Historia Económica.

Tiene una experiencia ininterrumpida y continuada de 23 cursos académicos de docencia universitaria de carácter oficial, 22 de ellos a tiempo completo en materias del área de conocimiento de Organización de Empresas. El total de horas impartidas a lo largo de este periodo en enseñanzas regladas de carácter oficial (no incluyendo títulos propios) ha sido de más de cuatro mil. A esta docencia habría que añadir la de otras modalidades, como títulos propios o cursos de extensión universitaria.

Se ha especializado en dos líneas de investigación principales, emprendimiento y responsabilidad social de la empresa, generando una abundante producción científica materializada en cincuenta y tres artículos recogidos en bases de datos científicas reconocidas a nivel internacional, cinco libros completos, treinta capítulos de libro y ciento siete trabajos presentados en congresos nacionales o internacionales. Ha participado en catorce proyectos de investigación competitivos, siendo el investigador principal en nueve de ellos. Cuenta con tres sexenios de investigación.

Es miembro de las dos redes de investigación en emprendimiento más consolidadas a nivel internacional: Global University Entrepreneurial Spirit Students’ Survey, (GUESSS), que elabora un estudio global con carácter bianual para recoger las perspectivas de la comunidad universitaria respecto al emprendimiento y el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), la mayor red mundial de investigación en emprendimiento, liderado por el Babson College (USA) y London Business School (UK). Este liderazgo en materia investigadora se ha materializado también en la participación en comités científicos nacionales e internacionales, así como en comités editoriales de destacadas revistas, entre ellas la más importante del área de Hospitality, International Journal of Hospitality Management. Asimismo, ha formado parte del equipo de treinta y ocho proyectos de transferencia de I+D+i con diversas instituciones públicas y privadas, de los cuales he sido investigador principal en veintiséis de ellos.

Ha ocupado diversos cargos de gestión académica universitaria, entre ellos el de vicerrector de Relaciones con la Sociedad, asumiendo las competencias en emprendimiento y empleabilidad (2015-2019), así como también los de director y secretario de departamento y vicedecano. Ha sido director del máster oficial en dirección de comercio exterior y vicecoordinador del programa interuniversitario de doctorado en turismo en el que participan once universidades españolas. En el ámbito de la transferencia, puso en marcha y dirigió durante tres años (2008-2011) el programa de fomento al emprendimiento de la Universidad de La Laguna (Emprende.ull), y el título propio de Grado en Desarrollo Emprendedor (2014-2016). En la actualidad, preside la sección de emprendimiento de la Asociación Científica de Economía y Dirección de la Empresa de España (ACEDE).


jueves, 24 de julio de 2025

NOTICIAS

El sacerdote Jesús Gil Agüín pregona las fiestas patronales de La Verdellada 2025 con una histórica loa a la Virgen de Lourdes

El miércoles 23 de julio, el teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada acogió el solemne acto de lectura del pregón de las fiestas patronales 2025, un texto para la historia que colocó a la imagen de la Virgen de Lourdes como la verdadera protagonista de las fiestas.
















Las Fiestas Patronales de La Verdellada nacieron en 1967 por un motivo claro y a una veneración concreta, ese año llegó la luz eléctrica al barrio, y fue bajada por primera vez desde la parroquia de Santo Domingo de Guzmán la antorcha de los verdeños, su patrona protectora. Si bien es cierto que las fiestas cumplen 58 años en esta edición, los solemnes pregones son más modernos, y comenzaron en el año 2001, y desde entonces ha sido un acto de enaltecimiento de la identidad verdeña en boca y pluma de ilustres, reconocidas personalidades o influyentes voces de nuestra sociedad isleña.

Este año el pregonero ha sido, sin lugar a duda, y pese a su manifiesta humildad, uno de los ilustres del clero lagunero, y lo demostró con un pregón a la altura de su condición de sacerdote, y además, de vecino natural de nuestra zona, en la que vivió sus años de infancia, adolescencia y juventud. Jesús Manuel Gil Agüín, ha pregonado este año las fiestas patronales, haciendo referencia a la patrona, centrándose en ella y en lo que significa y ha sido para miles de verdeños en estos 58 años de presencia en La Verdellada.

No era de extrañar ni sería una sorpresa que el pregonero, siendo sacerdote, no hablara de la Virgen de Lourdes, sin embargo, lo que no se esperaba es que le hiciera la mayor y mejor loa que la pequeña imagen protectora del pueblo verdeño hubiera recibido jamás. Agüín reivindicó como nadie lo que significa su presencia, lo que ha sido para tantas y tantas almas verdeñas a lo largo de la historia del barrio, y haciendo símil con la famosa copla al Cristo de La Laguna, transmitió ese sentimiento que tantos verdeños conocen, y es que "en los peores momentos, cuando se acercan a su capilla y la miran buscando consuelo, ella es una estatua que no mueve sus labios, pero sin embargo nos habla en el corazón".

El pregonero reivindicó que nunca nos olvidemos que el motivo de estas fiestas, que en estas últimas décadas han logrado colocarse como una de las grandes fiestas de la ciudad de La Laguna, se celebran en honor a la Virgen de Lourdes. Sin ella no habría fiestas, por eso no debemos olvidarla, sino todo lo contrario, hay que acompañarla y cundir su ejemplo, y ser buenas personas, afirmó el pregonero ante un teatro lleno de vecinos, que aplaudieron con gran intensidad su discurso.

Antes de comenzar la lectura del pregón, el presidente de la comisión de fiestas, Nauzet Rodríguez, que fue el maestro de ceremonias del acto, dio paso al mantenedor de este año, es decir la persona que se encarga de presentar al pregonero, que en esta ocasión ha sido el Viceconsejero de Comunicación del Gobierno de Canarias, Jonathan Domínguez. El político verdeño, destacó de Jesús Agüín, además de su impresionante currículo académico, sus cualidades humanas, valores que le han caracterizado allí donde ha estado dejando honda huella.

El acto del pregón finalizó con la actuación del dúo musical Ergo, actuación patrocinada por el área de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna, institución municipal de la que estuvieron presentes los concejales Carlas Cabrera, Carmen Luisa González, y el concejal del barrio Moisés Afonso. Junto a ellos también estuvieron presentes el cura párroco del barrio, don Víctor Manuel Roa, que se estrena este año con sus primeras fiestas, y el pregonero de 2024, el profesor Luis Balbuena.




PREGÓN FIESTAS 2025

PREGÓN de las Fiestas Patronales de La Verdellada en honor a Nuestra Señora la Virgen de Lourdes 2025

Rdo. Sacerdote don Jesús Manuel Gil Agüín.




Estimadas autoridades presentes, reverendo sr. Cura párroco, presidenta de la asociación de vecinos, presidente de de la comisión de fiestas, pregonero precedente profesor Balbuena y vecinos de este querido barrio de La Verdellada, amigos todos.

Hace apenas un mes que nuestro amigo Jonathan, Viceconsejero de Comunicación y Relaciones con los Medios del Gobierno de Canarias, me invitaba a pregonar estas fiestas religiosas en honor a Ntra. Sra. de Lourdes, patrona de este querido barrio lagunero. No esperé ni un minuto para decirle que si, seguramente porque en mi resonaron en aquel momento, ecos maravillosos de niñez y juventud vividos en los entornos de estos barrios de La Verdellada y Barrio Nuevo, de mi querida ciudad de San Cristóbal de La Laguna, y por tanto, era todo un honor poder compartir con ustedes estas sencillas palabras que ahora pronuncio. Agradezco de corazón que hayan querido que compartiera con ustedes este anuncio de las fiestas dedicada a la Virgen de Lourdes.

Y es que, desde que a través del amor de mis padres, Lina y Jaime, fui llamado a la existencia, como regalo de Dios, este núcleo urbano lagunero, forma parte de mi historia, de mi ministerio, de mi vida. En este barrio di los primeros pasos en mi existencia, mis juegos y mis sueños, mis ilusiones y mis amistades, me formé y de manera especial, experimenté la llamada al seguimiento de Jesús, a través del ministerio sacerdotal.

Me llegan al pensamiento muchas experiencias vividas en este enclave lagunero, personas, familias, momentos de dolor y tragedia, y otros de mucha e intensa alegría. Ámbitos académicos, como el colegio público de La Verdellada, el colegio La Salle- La Laguna, que llamábamos Nava-La Salle o el Seminario diocesano. En definitiva, vida compartida y regalada, y mucho recibido ya para siempre.

La Verdellada y Barrio Nuevo, su gente y su fisonomía urbana, tiene un significado especial y, sin lugar a dudas, forman parte de mi mochila existencial, de mis recuerdos, aunque en un momento determinado, mi familia se desplazara a vivir en la zona del Cristo, este siempre fue mi barrio lagunero.

La Verdellada Vieja, como siempre la hemos llamado, tiene sus orígenes, en la época de la conquista castellana de nuestra isla. El nombre proviene de la presencia de viñedos de la variedad "verdello" que existían en esta zona. Este lugar también es conocido por la Casa del Barco, un antiguo edificio que data de los siglos XVI-XVII, y el barranco de La Verdellada, que alberga restos aborígenes y otros elementos etnográficos, como molinos y grabados rupestres.

La mencionada Casa del Barco, es el vestigio más antiguo de nuestro barrio, datando del siglo XVI. Originalmente, fue la vivienda del medianero de la finca de La Verdellada.

Se encuentra coronada por un molino de viento modelo Tejano, utilizado para extraer agua de la aljibe, que abastecía las fincas de la zona.

La Cruz de Marca de La Verdellada, con tres historias diferentes sobre su origen, marca un punto de referencia en la zona.

Pero lo importante en esta noche y en estas fiestas es a quien celebramos y por qué. Cuando dio comienzo estas fiestas en honor a la Virgen de Lourdes, solo existía un único objetivo, dar gracias a Dios por su madre María y evangelizar con esta herramienta pastoral este núcleo urbano.

El nombre de Lourdes es de origen vasco, derivado del topónimo “Lorde”, que significará “altura costera”.

Por eso, en el sur Francia, al otro lado de los Pirineos, está esta hermosa localidad que lleva ese nombre.

En una gruta (Gruta de Massabielle) hay, en 1858, unas apariciones de la Virgen María a una niña de 14 años de origen muy pobre, llamada Bernadette Soubirous.

La primera aparición es el 11 de febrero y la ultima el 16 de julio. Precisamente la fiesta litúrgica de la Virgen de Lourdes es el 11 de febrero. Era la fecha que este barrio primitivamente celebraba su fiesta. Es a partir de 1967, cuando se traslada al verano como Fiestas Mayores del barrio.

Lourdes en Francia es desde hace años un centro de peregrinación. Es el lugar donde sanos y enfermos acuden a sanar sus cuerpos y almas. Más de 6 millones de personas van cada año, de las que más de cien mil son enfermos que acuden en busca de alivio y consuelo. Allí se han producido curaciones para los que la ciencia no tiene explicaciones, como todo cuando hablamos de las lógicas de Dios, que sobrepasan los cálculos humanos. Dios siempre sorprende y nos desinstala.

La Virgen de Lourdes de la Verdellada es un icono religioso que se enraíza en las entrañas de este querido barrio.

La imagen de la Virgen llega a la parroquia de Santo Domingo en los inicios del siglo XX. Nunca estuvo al culto. Se guardaba en la sacristía. Al parecer fue regalo de alguna persona que sentía especial devoción por esta advocación mariana. Es una de las más antiguas imágenes, como representación artística, de la Virgen de Lourdes, llegadas a nuestra isla de Tenerife.

En 1967, el vecino don Juan José Rodríguez Trujillo, miembro de la Hermandad del Rosario de la parroquia de Santo Domingo, intervino para que el entonces párroco don Miguel Hernández Jorge, cediera a la Verdellada aquella imagen de la Virgen.

Aquel mismo año, yo no había nacido, se celebró la primera bajada “mariana” de la Virgen de Lourdes a La Verdellada.

Durante todo el mes de julio de 1967, los verdeños acogieron con fervor a la imagen, que regresó a la parroquia lagunera el primer domingo de agosto de aquel mismo año. Eran las primeras fiestas patronales de La Verdellada. Este año se cumplirán los 58 años de esa bajada mariana.

Varios años más tarde se repitió la bajada de la Virgen. Es en el 1981, cuando definitivamente se quedará en el barrio. Se construye su actual capilla, que se levantó en dos fines de semana por los vecinos del barrio y con materiales donados por los mismos.

Y es que Maria, la madre de Dios y nuestra madre, ha sido venerada y aclamada a través de los siglos, porque a través de ella y de su confianza, el Dios inmenso se hizo ternura, porque el Dios de la vida y de la historia se hizo compañero de camino para solidarizarse con la humanidad. María hizo posible que el ser humano encontrara razones para esperar y vivir. Eso que celebramos cada año en la Navidad, a pesar del intento de algunos de convertirla en una fiesta vacía y sin sentido, algo descafeinado y absurdo en muchos casos.

En un mundo donde lo que se valora es el poder, el tener, la diversión o la evasión, la Virgen de Lourdes, María de Nazaret, nos recuerda que lo realmente importante no es material, que lo único por lo que merece la pena vivir y seguir adelante no se compra ni se vende, que el Amor y el sentido de la vida va mucho más allá de las lógicas humanas. Nuestra Madre de Lourdes, sigue siendo ese modelo y referente de persona autentica, entregada, servicial, coherente, luchadora, que se fió de Dios y por eso hoy la miramos y pregonamos.

María es siempre una presencia llena de significado, especialmente en esta advocación de Lourdes. La madre que espera, la mujer que acoge la palabra, la muchacha que arriesga, la amiga que ayuda, la creyente que calla y medita. Todo esto lo encontramos en María. Que se convierte en espejo en el que mirarnos. Porque también nosotros necesitamos acoger, arriesgar, servir y dejar que la buena noticia sea semilla que arraigue en la tierra que somos, en la hermosa tierra en la que vivimos, en esta ciudad querida de la laguna, Patrimonio universal.

Dos miradas a María nos pueden ayudar hoy a pensar en nuestra propia forma de estar en el mundo. La mirada a la mujer que habla y la mirada a la mujer que ama. La Virgen de Lourdes que nos susurra al oído con ternura y la Madre que nos ama con locura e incondicionalmente.

Pocas veces María habla en los evangelios, y sin embargo sus palabras son rotundas, definitivas, inapelables. «Hágase», «No tienen vino», «Haced lo que él os diga». Y, sobre todo, ese «Magníficat» que es un himno de libertad, de justicia y de alabanza.

También nosotros hablamos. En familia, en el trabajo, entre amigos… Hablamos de otras personas. De política, de fútbol, de cine… Hablamos de lo que nos preocupa o lo que nos entretiene. Quizás también, ojalá sea así, de Dios. Hay mucho poder en las palabras. Poder para herir y sanar, para levantar y para derribar. Ojalá aprendamos de María a hablar con verdad.

En una sociedad polarizada y enfrentada, celebrar estas fiestas patronales, son también una invitación al dialogo, al consenso, al respeto por el que piensa distinto, siempre en la verdad.

Desde el momento en que dice sí, María vivirá volcada en ese Hijo que ahora es promesa y un día será maestro. Ella se convertirá en novia cuestionada, en madre joven, en guía de la comunidad, en primera creyente. Y todo ello desde el amor profundo y auténtico por ese Hijo al que sigue, pero no controla, al que quiere, pero no domina, al que enseña, pero no agota. El amor es así, es la capacidad de darse sin atar, de querer sin poseer. El amor es capaz de pasar por tormentas y por días claros. Ojalá aprendamos de María a amar con verdad.

Y aunque a veces sentimos que el mundo dice lo contrario, para los cristianos siempre ganarán los buenos. Este es el caso de María, en quien Dios hace que lo que podría ser una historia de rechazo se convierta en una historia de plenitud. Dios convierte a una mujer sencilla en la primera de los cristianos, en un ejemplo de vida y de fe que nos sigue acompañando, inspirando y apoyando, especialmente cuando llegan el dolor y la dificultad.

Dios actúa en la historia, pero lo hace a través de nosotros. Cambia nuestro corazón y nos invita a cumplir su voluntad para hacer grandes cosas. Eso es lo que hizo María, un sí que cambió la historia. A través de su confianza y su libertad hizo posible que el plan de Dios se llevara a cabo. No conviene olvidar que Jesús nace de una sencilla mujer. Su condición de Dios no le descuenta un ápice de su humanidad, pues lo humano y lo divino no son contrapuestos, más bien son complementarios. En Jesús encontramos un modelo, humano y divino, donde guiarnos y apoyarnos en el arte de vivir, pero sobre todo en el arte de sufrir.

Tanto Jesús como María no tuvieron una vida más fácil que ninguno de nosotros, pero supieron encontrar en Dios motivos para la fe y la esperanza. María es distinta, no se dejó llevar por la lógica de este mundo donde el mal hace tanto daño, mostrando y preparando así el camino a Jesús.

Ojalá en los momentos de dificultad sepamos descubrir su apoyo y su consuelo. Miremos a María con el nombre de Lourdes y descubramos que a través del paso del tiempo, ha sido apoyo y consuelo para tantos y tantos hombres y mujeres de este querido barrio de La Verdellada.

Dicen que vale más una imagen que mil palabras y Ella, la Virgen de Lourdes, es la imagen de este pregón. Porque ante Ella enmudece todo, basta sencillamente con callar, guardar silencio y contemplarla, ante Ella sobran, los elogios, los discursos, ante Ella lo idóneo es callar y mirar, mirar y amar, amar y dejarse seducir por su vida.

Cuantos verdeños y residentes han parado ante la pequeña ermita donde ella se encuentra y la han mirado, con lágrimas o con acción de gracias, y Ella ha susurrado en el corazón de todos, no tengas miedo, el Señor está y acompaña, consuela y fortalece, no nos deja solos. Como aquella copla dedicada al Cristo de La Laguna: sus labios no se movieron y sin embargo me habló). Porque nuestra certeza como cristianos es que Jesús el Señor, respetando nuestra sagrada libertad, nos coge de la mano para acompañarnos, sin privarnos de vivir y de hacer caminos

Amigos verdeños: Disfruten mucho de las fiestas, de los actos culturales y religiosos, pero ojala tengamos tiempo para mirar en estos días grandes a la Virgen de Lourdes, miren por favor, a la que siempre está y acompaña, miren, como decía San Bernardo, a la mujer de los ojos grandes, miren a la que nos sigue diciendo “haced lo que él os diga”. Que nuestras fiestas no se conviertan en otra cosa que en un canto agradecido a su presencia entre nosotros, en nuestro querido barrio de La Verdellada. Que con el paso del tiempo y las distintas ediciones, no perdamos de vista el verdadero sentido de esta entrañable manifestación de fe que es nuestra fiesta a la Virgen de Lourdes.

No dejemos que una fiesta esencialmente religiosa pueda ser convertida en otra cosa que la desfigure y termine vaciándola de sentido y destruyéndola. Sintámonos orgullosos de nuestros valores y tradiciones y cuidemos la esencia autentica de los mismos.

Miren conmigo a María, fijen los ojos en Ella, en estos días y preguntémonos qué sería de nuestras vidas sin su mirada serena, sin su esperanza que cautiva, sin su presencia que es consuelo, sin su rostro hermoso, sin su luz y sin su vida.

Cuando hagamos fiesta en estos días, que solo tenga el sentido de la alegría de un barrio lagunero que se siente agradecido por tener a la mejor Madre del cielo. Que estas fiestas marianas nos hagan alegrar el corazón y sentir que podemos ser más y mejor, como personas y como sociedad, como Ella, como nuestra Madre.

Amigos verdeños, seamos conscientes en estas semanas y siempre, de la importancia que ha tenido, tiene y tendrá la presencia humilde de esta querida imagen de Ntra. Sra. de Lourdes entre nosotros. Ella, como la mejor intercesora, ha acompañado, como a la primitiva comunidad cristiana, a las mujeres y hombres de este lugar.

Por eso, nuestro barrio aclama y celebra a su madre, que siempre ha estado aquí y que representa la maternidad de María para con sus hijos.

Por eso, porque ante Ella enmudece el aire, porque lo es y lo colma todo, porque es manantial de esperanza que disipa las angustias y porque en Ella descansa nuestra alma, queremos pregonar en esta noche solemnemente, que este barrio lagunero no podrá jamás entenderse ni mirar al futuro, sin el amor y devoción a la Madre de Dios de Lourdes.

Agradezco especialmente a todos los que están aquí esta noche, porque no han venido a escuchar un pregón, ustedes, con sus vidas, escriben cada año, un inédito y personal pregón a la Madre de Lourdes, y lo escriben porque la quieren, porque encuentran consuelo, alivio, esperanza, calma, ilusión en su mirada, escriben este pregón, porque en sus manos maternas depositan sus cruces, sus miedos, sus dudas y anhelos, sabiendo que Ella es madre y nos entiende, ustedes lo escriben porque cada año la fiesta en honor a la Virgen de Lourdes, se convierte en nostalgia y recuerdos de un ayer que pasó, recordando a esos familiares y amigos que ya partieron hacia la casa del Padre.

Lo escriben porque cada vez que miran a la Virgen saben bien que ella es conocedora de noches en velas en el hospital, de miedos, de sueños, de exámenes, de dudas, de vidas y muerte. Lo escriben porque saben que con sólo mirarla, las tinieblas se merman y en la Victoria de su hijo descansan sus dolencias.

Sí, amigos, sí, todos somos artífices de un pregón, de una alabanza, de una exaltación a la Madre de Dios, todos deberíamos pregonar lo que la Virgen de Lourdes nos hace experimentar, algunos tendremos el inmenso honor de hacerlo en esta noche y en este Centro ciudadano desde este atril, pero todos tenemos que pregonarla con nuestras vidas.

Celebrar a nuestra madre de Lourdes, es una invitación a volver a la fe, a recuperar los valores esenciales de nuestra sociedad, entre ellos la dimensión trascendente de la fe, que nos convirtamos ahora más que nunca, en pregoneros de la fe, en pregoneros del Evangelio. Vivimos en un mundo falto de esperanza y de sentido de la vida. Nos divertimos mucho pero no somos felices, vivimos muchas experiencias, pero no tenemos razones para vivir.

Esta fiesta, debe ser una invitación constante a ser todos pregoneros, pregoneros de María. Seamos portadores de buena noticia. No seamos conformistas, luchemos por construir una sociedad más humana, solidaria y fraterna, un barrio más humano y más de Dios.

Amigos verdeños, seamos todos pregoneros, que amparen y ayuden, pregoneros que abracen y acojan, pregoneros que extiendan sus manos y construyan fraternidad.

Amigos, vecinos verdeños, que nuestra querida Virgen de Lourdes, nos proteja e interceda por todos nosotros. Todo es posible si nos ponemos en marcha y nos ilusionamos con esperanza. Que tengamos una fiesta intensa, donde nos encontremos, disfrutemos de la fraternidad y el ocio, donde participemos de los actos religiosos y populares, donde nos comprometamos a seguir creciendo y madurando como barrio, como colectivo ciudadano.

Que el Dios de la vida les bendiga a todos.


Leído en el Teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada, el miércoles 23 de julio de 2025.


viernes, 4 de julio de 2025

NOTICIAS

El sacerdote Jesús Manuel Gil Agüín será el pregonero de las Fiestas Patronales de La Verdellada 2025

Natural de Barrio Nuevo, será el encargado de pregonar este año las Fiestas Patronales de La Verdellada en honor de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes, acto que se celebrará el miércoles 23 de julio a las 19,30 horas.


Desde la creación de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima de Barrio Nuevo, en el año 1963, han sido varios los jóvenes naturales de la zona que lograron encontrar vocación sacerdotal o religiosa, como fueron el Hermano Néstor Ferrera y el dominico Alexis González, ambos recientemente fallecidos, o el muy reconocido Jesús Manuel Gil Agüín, actual párroco de la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

La comisión de fiestas patronales de La Verdellada, colectivo formado por las asociaciones de la Federación Unión Verdeña, decidió este año cursar invitación al sacerdote “Jesús Agüín” (como se le conoce), para ser el pregonero de las fiestas 2025, la cual fue aceptada para alegría de los vecinos. La elección fue argumentada por su conocimiento y amor al barrio, de las tradiciones de la zona, y de la vocación mariana de Lourdes, además de por su siempre empática y entregada vocación social.

Jesús Manuel Gil Agüín, nacido en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, el 5 de diciembre de 1967, vivió hasta su adolescencia en el Barrio Nuevo, y siempre estuvo muy vinculado a la parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Estudió en colegio público La Verdellada y en el Seminario Diocesano, y se formó también en el Colegio Nava-La Salle, por lo que cuenta con una importante base verdeña en su formación.

Es Bachiller en teología por el Istic-Tenerife; Licenciado en Teología-Filosofía por la facultad de Burgos; Licenciado en Derecho, grado de especialidad en derecho procesal por la Universidad Gregoriana de Roma (Italia); y Doctor en Derecho por la Universidad Gregoriana de Roma (Italia). Fue ordenado presbítero en la Catedral de La Laguna, su ciudad natal, el 7 de junio de 1991 por el obispo Damián Iguacen Borau.

Desde su ordenación en 1991, ha sido párroco en Valle Gran Rey (La Gomera), El Sobradillo y Llano del Moro, en el arciprestazgo de Taco, donde también ejerció como Arcipreste, así como párroco de Cabo Llanos y Chamberí en Santa Cruz de Tenerife, y del Valle de Las Mercedes en La Laguna. En la actualidad es párroco titular de la parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna, primera parroquia erigida en la Diócesis de Tenerife.

Además, ha sido responsable diocesano de Acción Católica y Manos Unidas y delegado diocesano de hermandades, así como delegado episcopal para la Junta de Hermandades de La Laguna y de la Peregrinación de la Virgen de Candelaria a la zona metropolitana. Director del Boletín oficial de la Diócesis. Ha sido miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de consultores de la Diócesis de Tenerife.

En la actualidad es profesor de Derecho del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, del Instituto Superior Nivariense de Ciencias Religiosas "Juan Pablo II", de Burgos, en la facultad del Norte de España y de la Extensión-Tenerife del ISCR "de la Universidad de San Dámaso, de Madrid. Juez y Promotor de justicia, así como Defensor del vínculo en la Vicaria judicial del Obispado, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral y Arcipreste de La Laguna.

El sacerdote Jesús Manuel Gil Agüín es sin lugar a duda, uno de los miembros de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna con mayor preparación jurídica canónica y eclesiástica, una mente brillante del clero lagunero, y sin embargo siempre ha destacado por su tremenda humildad, sencilles y cercanía con los más desfavorecidos, logrando ser referente allí donde ha estado, como un párroco generador de comunidad, dejando siempre profunda huella por su impronta, empatía y convicción humana.

"Para La Verdellada, contar con un pregonero como el sacerdote Agüín, no es solo un honor, sino un tremendo privilegio que seguro aportará un gran texto, que será recordado en la historia del barrio", en palabras del presidente de la comisión de fiestas 2025, Nauzet Rodríguez, que ha sido el encargado de comunicar este viernes 4 de julio el nombre del pregonero. Nauzet confirmó que el acto de lectura será el miércoles 23 de julio, a las 19,30 horas, en el Teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada.