En octubre de 2024 se cumplieron 50 años desde la inauguración y apertura del edificio del Seminario Diocesano en La Verdellada, una infraestructura que situó al barrio verdeño en los mapas de Canarias.
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| El Seminario en Obras a mediados de 1967. Aun no habían comenzado las obras de los bloques de la Urbanización La Verdellada. |
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| Momento del inicio del movimiento de tierras. |
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| Acto de la primera piedra del nuevo seminario en 1964. |
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| Edificio del seminario un lustro después de inauguración en 1980. |
Aunque realmente podríamos hablar de 60 años, lo cierto es que en octubre de 2024 se cumplió medio siglo de la inauguración del Seminario Diocesano en La Verdellada, por parte del Obispo don Luis Franco Cascón, a primeros de octubre de 1974. El Obispo que sustituyó a don Domingo Pérez Cáceres, desde su nombramiento en 1962, colocó como la mayor y más urgente necesidad de la Diócesis, la construcción del nuevo edificio, ante la ruina en la que se encontraba la sede del ex convento de Santo Domingo.
Así se lo había indicado al Obispo el Nuncio tras su nombramiento: “la más urgente entre todas las necesidades pastorales de la Diócesis es la construcción de un nuevo Seminario”. “Están contratados los solares para el nuevo Seminario y firmado el contrato de compraventa (1961). Ya pueden comenzar los arquitectos la labor de levantar los planos y estudiar el proyecto de construcción”.
El Obispo don Domingo Pérez Cáceres, ante la situación ruinosa del viejo Seminario ya había puesto la semilla de este inmenso proyecto. Para ello se negoció y adquirió un extenso solar de 120.000 metros cuadrados, la originaria finca de “La Verdellada” que dio nombre al resto de la zona, y que se extendía desde la cumbre de la vertiente Sur de la montaña de San Roque, hasta la Casa del Barco, limitando al Oeste con el barranco, y al Este con dos fincas particulares. El acceso principal a la finca se encontraba en el Camino Real de La Verdellada, en el popular barrio El Timple.
"Según documentos a los que hemos tenido acceso, el Obispo don Luis quería a la vez que un Seminario, una Casa Sacerdotal que acogiera a los sacerdotes mayores. Quería también que el Seminario de Tenerife tuviera, por su enclave geográfico entre Europa, África y América, una dimensión de apoyo pastoral a esas regiones necesitadas, y servir de sede para una Facultad de Teología para Canarias".
No podemos entender este proyecto con la mentalidad actual, sino con la reinante en las décadas de los 50 y 60 del siglo XX, donde en España dominaba una mentalidad nacional católica en la que la actividad de la iglesia era muy grande y socialmente muy transversal en el ámbito de la educación, la sanidad y la beneficencia. Este proyecto en ese contexto podría, incluso, parecer insuficiente para cubrir las necesidades de la vida social que llevaba a cabo la iglesia en aquellos años, y que aun hoy mantiene en muchos ámbitos.
En la Exhortación Pastoral del 22 de febrero de 1964 sobre el Día del Seminario, afirmaba don Luis Franco Cascón, el inminente inicio de las obras del nuevo edificio: «Con la ayuda y bendición del Santísimo Cristo de La Laguna y de nuestra bendita Madre la Virgen de Candelaria, vamos a comenzar su construcción en la próxima primavera. Campaña que condensó en el comentario de este ‘slogan’: “La Diócesis para el Seminario; el Seminario para la Diócesis”. No pudo ser en «primavera», como deseaba el Obispo y hacerlo coincidir con el 4º Centenario de la creación de los Seminarios por el Concilio de Trento. Fue el 12 de octubre, a las doce de la mañana, cuando el Obispo bendijo los terrenos y comenzaron inmediatamente las obras.
Así lo recoge un amplio artículo publicado en Nivariense Digital, en 2014, por el sacerdote don Juan José Rivero, quien durante muchos años ostentó la responsabilidad de ser rector del Seminario, y del que hemos recogido muchos de los datos "textuales" incluidos en este artículo recopilatorio e histórico.
"El Seminario Diocesano fue una obra de ingeniería novedosa en Canarias, con planta inspirada en el Calvario"
El arquitecto principal del proyecto del Seminario Diocesano fue Luis Cabrera Sánchez-Real, mientras que Ángel Estévez fue el jefe de obras y participó en la dirección facultativa, junto al ingeniero José Carlos Martínez Jiménez, que llegado del País Vasco expresamente para esta obra, se encargó de dirigir el levantamiento de las estructuras metálicas que sostiene todo el edificio.
El proyecto original se diseñó partiendo de una planta irregular, configurada al rededor de un núcleo central cuadrado de tres y cinco plantas de altura, dónde se ubica la capilla y salón de actos del Seminario, justo en el centro del edificio, del que surgen tres módulos iguales, de cinco plantas de altura, en forma de Cruz, simulando a vista aérea el Calvario del monte Gólgota.
El proyecto original incluía justo donde se unen los tres módulos que recrean el Calvario, una torre campanario de unas 8 plantas de altura, inspirada en el diseño original de la torre de la Concepción de La Laguna con su antigua cúpula, pero en el mismo estilo del edificio, una variante del racionalismo moderno que coquetea con el neocanario, a través de sus tejados y balcones inversos. "Dicha torre se dejó para el final, como un elemento ornamental, y una vez inaugurado el edificio, nunca se llegó a levantar, aunque las bases para su estructura quedaron terminadas", recordó Martínez.
De los 120.0000 metros cuadrados originales de la finca, el edificio ocupó unos 16.000 metros, y se construyó en la zona central, configurando su fachada principal hacia el llano de La Verdellada, dejando a su espalda la ladera de la montaña de San Roque, integrándose en el paisaje para dar sentido a su planta en forma de Calvario. La ubicación no fue casual, esta configurado de tal forma que los aviones en su entrada o salida al aeropuerto de Los Rodeos, puedan percibir las tres cruces de su planta.
Se empleó una técnica propia de rascacielos, que se estrenaba en Canarias con este proyecto, levantando todo el edificio mediante una estructura 100% metálica con anclajes mecánicos. Nos lo contaba el ingeniero José Carlos Martínez en una entrevista que realizó para la antigua radio Onda Verdeña en 2004, en un programa espacial organizado por el 30 aniversario de la apertura del seminario. El ingeniero detalló que la mayor parte de las piezas metálicas del edificio se fundieron a medida en Vizcaya, se transportaron en barco y se armaron como un puzle en la finca de La Verdellada.
"En el desarrollo de la obra hubo algún que otro problema de cimentación, porque en la zona en la que se construyó el edificio existen balsas residuales de sedimentos arcillosos, lo que obligó a reforzar con grandes pilones perforados en algunos puntos en los que incluso, aparecieron tubos volcánicos", tal y como contaba con detalle el ingeniero José Carlos Martínez en la entrevista.
Preguntado por las dimensiones del edificio para el uso como seminario, el ingeniero aseguró que ya desde su obra, se tenía claro que el edificio era más grande de lo necesario, tanto así que el propio Obispo en sus habituales visitas, les comentaba que el edificio será la mayor infraestructura de la iglesia, en la que cabria no solo el seminario, sino también la universidad de teología, la residencia de los sacerdotes ancianos, y hasta la casa de socorro para los pobres si fuera necesario".
José Carlos Martínez recordó en aquella entrevista una anécdota con el Obispo Franco Cascón en una de sus visitas, y es que las obras del Seminario coincidieron con las del Hospital General y Clínico que el Cabildo construyó en Ofra, el actual HUC, que finalizó un año antes. "Monseñor nos dijo que el presidente del Cabildo le comentó con sorna que el Seminario no podía ser más grande que el hospital, a lo que le respondió que si el seminario tenía que ser hospital lo sería, porque las casas de Dios están para sanar". Y es que en aquella época las obras de los dos edificios eran lo más destacado en el paisaje.
En sus 50 años de vida, el edificio del Seminario Diocesano, además de su actividad pastoral, ha acogido diversas actividades sociales como la residencia universitaria Santo Tomás de Aquino, o el actual centro sociosanitario de atención geriátrica, entre otras actividades económicas que han servido para asumir el alto coste de mantenimiento de la propia infraestructura.
Tras la apertura del Seminario Diocesano en 1974, poco más se hizo en el edificio, salvo su urbanización exterior a finales de los 80 e inicios de los 90, cuando se crearon los aparcamientos y las instalaciones deportivas tras la construcción de la Vía de Ronda entre 1991 y 1997. La infraestructura viaria supuso la división física de la parcela original adquirida en 1961, y la expropiación de unos 35.000, de los iniciales 120.000 metros cuadrados. El Gobierno de Canarias asumió como parte del pago por la expropiación la construcción del cierre perimetral de la propiedad y las instalaciones deportivas.
Al sur de la carretera quedó con un cerramiento perimetral la mayor extensión de la propiedad, unos 51.103 metros cuadrados con el edificio del seminario en su interior, mientras que al norte, ladera arriba de la Vía de Ronda se segregó una nueva parcela con los 33.000 metros cuadrados restantes, que en 1998 fueron permutados a favor del Ayuntamiento de La Laguna, a cambio de las parcelas urbanas de las iglesias de Las Chumberas, La Verdellada y El Coromoto, para el obispado.
Un dato curioso es que años antes del convenio de permuta con el ayuntamiento, a finales de los 70, y en concreto para la iglesia de La Verdellada, se planteó su construcción en el extremo sur de la parcela del nuevo Seminario, frente a la Casa del Barco a pie del viejo puente, pero la construcción de la Vía de Ronda expropiando ese suelo en los 80 diluyó la propuesta.
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| El ingeniero José Carlos Martínez en la obra. |
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| Planta del edificio inspirada en el Calvario. |
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| Imágenes inéditas de las obras del Seminario Diocesano donadas a la Revista El Verdeño por el ingeniero José Carlos Martínez (QEPD). |
"90 millones de pesetas donados por los feligreses católicos"
Volviendo al origen de la historia del proyecto, la obra exigió unos medios económicos que no existían, por eso en varias ocasiones afirmó el Obispo que humanamente la construcción del Nuevo Seminario era «una tremenda temeridad». Se dispuso una peregrinación con las patronas de cada isla para sensibilizar de la necesidad del Seminario. El 16 de octubre de 1964 comenzaron su recorrido por todas las parroquias, y a hacer llegar un triple mensaje a todos los fieles: renovación de la vida cristiana, fomento de vocaciones y recaudación para el Seminario.
La Virgen de Candelaria recorrió la isla con esta única finalidad, así está ampliamente documentado, y no para reconstruir la Iglesia de San Agustín que se quemó en junio de ese mismo año. Una leyenda urbana que aun hoy perdura, generó un malestar en la ciudad, puesto se cruzaron decisiones, como fue que el dinero recaudado en otras colectas laguneras para la reconstrucción de San Agustín, que nada tuvo que ver con la peregrinación de las patronas, terminó en las obras del Seminario de La Verdellada por decisión del Obispo, aunque esa es otra historia.
Cuando el 28 de enero de 1965 la Virgen de Candelaria regresó a la Basílica, los resultados habían superado las expectativas. La cantidad exacta fue de 9.282.138,15 pesetas, en las cuatro Islas: 7.307.723,55 ptas. en Tenerife; 1.725.284,05 ptas. en La Palma; 182.405,00 ptas. en La Gomera y 66.725,55 ptas. en El Hierro. A estas cantidades había que sumar una colecta especial realizada entre los 140 sacerdotes de la Diócesis que se elevaba a 1.500.000 ptas.
Para abordar el costo íntegro de la obra se tuvo que establecer el «Domingo del Seminario», en el que la colecta de la Misa del Cuarto Domingo de cada mes iba íntegramente al proyecto del nuevo edificio. Esta colecta continua era necesaria, pues los 10.000.000 de ptas. de la peregrinación de la Virgen y de la colecta entre el clero no era suficiente. El presupuesto para el Seminario ascendía a 90.000.000 de ptas. aproximadamente, que se completaron durante los 10 años que duró la obra de construcción del nuevo edificio de La Verdellada, tal y como ha sido documentado por el sacerdote don Juan José Rivero.
En octubre de 2024 se cumplieron 50 años desde la inauguración de este gran edificio, que además de Seminario Mayor y Menor, ha acogido las aulas del ISTIC-Tenerife, sede de los movimientos apostólicos, la Residencia Universitaria Santo Tomás de Aquino, la sede de la extinta Popular TV, la Delegación de Enseñanza, o actividades económicas o sociales privadas cuyo rendimiento es utilizado para la financiación de la obra cristiana de la dieciséis, así como otras actividades mercantiles privadas para con las rentas de inquilinato asumir los elevados costes de mantenimiento de un edificio de esta envergadura.
“La Virgen de Candelaria fue la gran impulsora de la obra del Seminario Diocesano con su peregrinación por Tenerife de 1964-1965, sin embargo jamás lo ha visitado.”
Se trata sin lugar a dudas, de una gran infraestructura que sirvió para poner a La Verdellada en el mapa de La Laguna, Tenerife y Canarias, y que supuso un impulso social y económico para toda la zona. El Seminario Diocesano, que tiene como domicilio postal el Camino Real de La Verdellada número 1, ha complido 50 años desde su apertura, y 60 desde el inicio de su construcción, una iniciativa que debe parte de su origen a la propia Virgen de la Candelaria, que recorrió Tenerife para recaudar a su favor. Cuesta creer que la sagrada imagen jamás haya visitado su obra. Se trata de una asignatura pendiente del Obispado de Tenerife, que tendrá la oportunidad de saldar con la próxima visita regular de la patrona de Canarias a La Laguna, prevista para 2032. Ya toca.
Rvdo. Don Luis Franco Cascón: el Obispo que construyó el Seminario
Don Luis Franco Cascón nació en Mansilla del Páramo, León, en 1903. Fue ordenado Sacerdote en 1933. Redentorista. El 22 de Febrero de 1962, el Papa Juan XXIII le nombra Obispo. El 29 de Abril recibe la consagración episcopal en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid del que era Rector y Superior. El 3 de Mayo toma posesión por poder, delegando en D. José Ossuna y Batista, Deán de la Catedral. El 21 de Mayo de 1962 hace su entrada en la Dicócesis. El 11 de Octubre de 1962 asiste a la inauguración del Concilio Vaticano II. El 9 de Febrero de 1963 comienza la Visita Pastoral. El 12 de Octubre de 1964 comienzan los trabajos del Nuevo Seminario, y en Octubre de 1974 comienza el Curso en el Nuevo Edificio. En su Pontificado se llevó a cabo la Beatificación del Hermano Pedro y José de Anchieta, el 22 de Junio de 1980. Ordenó 86 Sacerdotes Diocesanos. El 18 de Octubre de 1983, al cumplir los 75 años, se acepta su renuncia y se le nombra Administrador Apostólico. Falleció en La Laguna el 17 de Agosto de 1984 a los 76 años de edad. Sus restos descansan en la Capilla del Santísimo Cristo de la Columna de la S.I. Catedral.















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