lunes, 21 de septiembre de 2026

NOTICIAS

El sacerdote José Raúl Eurea ya es nuevo párroco de La Verdellada y Barrio Nuevo

Este sábado 19 de septiembre se celebró en la iglesia de Barrio Nuevo el acto del inicio pastoral y su primera eucaristía como párroco de nuestros barrio, del que también es vicerrector del Seminario Diocesano.






Tal y como estaba previsto y anunciado, tras la toma de posesión de don Víctor Roa Aguilar (el pasado 11 de septiembre) como nuevo cura de las parroquias de Santiago Apóstol y San Juan Evangelista del Barrio de La Salud y Cuesta Piedra, este sábado 19 de septiembre se celebró en la iglesia de Barrio Nuevo el acto litúrgico de inicio pastoral de su sustituto, el sacerdote don José Raúl Eurea Rodríguez, quien precisamente estaba a cargo de las parroquias que ahora guiará don Víctor Roa.

El acto del inicio pastoral de don José Raúl Eurea fue presidido por el Arcipreste de La Laguna, don Jesús Gil Agüín, quien hizo entrega de las llaves del templo y con ellas los libros que conforman las parroquias de las que será cura párroco, es decir, la de Nuestra Señora de Fátima de Barrio Nuevo (a la que esta anexada la comunidad parroquial de Santo Tomás de Aquino del Cercado Mesa), y la de San Pedro y San Pablo de La Verdellada (comunidad bajo la protección de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes).

Cabe destacar que el nuevo párroco del barrio es el vice rector del Seminario Diocesano de La Verdellada, donde se encuentra la sede del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), en el que el Obispo nombró el pasado 9 de septiembre a don Víctor Roa como secretario. Se intuye un interés del prelado por la apertura del Seminario Diocesano al barrio en el que se encuentra ubicado desde hace más de 50 años, por lo que se espera una participación muy alta de los seminaristas en la vida social de la comunidad parroquial del barrio en esta nueva etapa.

sábado, 19 de septiembre de 2026

PATRIMONIO HISTÓRICO - LA CASA DEL BARCO

La Casa del Barco, el símbolo patrimonial de la identidad de La Verdellada en riesgo de derrumbe

Más de cuatro siglos de historia, un barco para la leyenda, y un molino de viento tatuado en un corazón verde como símbolo de identidad verdeña.


Si hay un símbolo que todo el mundo identifica como identidad inseparable de La Verdellada, ese es el molino de viento de la Casa del Barco, que además es el motivo central del escudo verdeño, del logo del colegio público o del equipo de fútbol entre otros. Hablamos de un elemento icónico que forma parte de una pequeña edificación de arquitectura rural canaria, cuya data se remonta hasta al siglo XVI en el que aparece por primera vez en un mapa de la ciudad de La Laguna, como estanque de agua y cuarto de labranza en el pago de la "Verdellada", donde se cultivaba un cercado de uva portuguesa "verdello" que le dio nombre al lugar. El estanque se llenaba con agua procedente de un canal que la recogía del barranco, canal que estaba vinculado a la industria de la cal que se instaló en el barranco verdeño tras la conquista, estando estas tierras y sus derechos administrados por la familia del marques de Nava y Grimón. 

Aquella edificación primitiva fue el origen de la actual aljibe, que aparece ya como una edificación techada como pozo de abasto, junto con las construcciones primitivas de la hacienda principal al norte, en planos de la ciudad del siglo XVIII, en los que ya hay referencia del alcornoque.  Sobre el  aljibe se construyó a inicios del siglo XIX la actual edificación anexa, que tenía uso como almacén de labranza, y posteriormente como hogar del medianero y/o servicio de la casa principal, por situarse en su acceso principal. 

Sobre la aljibe, a inicios del siglo XIX, se instaló una veleta de madera para la impulsión del agua, así como la construcción de un estanque anexo junto al alcornoque para controlar los rebosos, como sustituto del pozo de extracción manual. Aquella primera veleta fue destruida por un temporal, y sustituida a finales de dicho siglo, dentro de la reforma con la que se cambio la cubierta (con teja inglesa), por el actual molino modelo americano de la marca Aeromotor, para el bombeo e impulso del agua de la aljibe para el riego de las huertas de la zona. 

De esa obra se conserva en el AMLL un trozo de un plano de 1890, del alzado de la fachada, en la que se aprecia como se buscó dar armonía a unas construcciones precarias existentes, uniformando todo el frente hacia el "camino del valle del Colin" (actual avenida La Salle), que comenzaba precisamente ahí. En este documento se denomina como "Hacienda de Guimerá en el pago de La Verdellada", al conjunto de construcciones de la Casa del Barco. 

Reproducción restaurada del plano con el alzado de la fachada proyectada en 1890.
Ilustración de la fachada, contrastada con los elementos constructivos conservados y el citado plano, de como se veía la casa en la primera década del siglo XX, con el molino nuevo, la capilla en uso, y el alcornoque con su barco en uso como merendero.

Fotografía original de 1895 del fotógrafo aficionado Pedro de Marina Pérez Évora, restaurada con IA, en la que se aprecia el alcornoque con el barco en recién instalado. En la parte izquierda se aprecia el arco de la puerta de la capilla en construcción. En la parte derecha de la fotografía se aprecia el antiguo pórtico de acceso a la finca sur (actual casco de La Verdellada, junto a una cuadra).

Con esta actuación se construyó una capilla en la que hubo una "Cruz de Marca", al menos, hasta la década de 1930, "que se tuvo que desmontar en tiempos de la República". "Las dos puertas de la capilla fueron tapiadas con ladrillos en 1932, para no tener problema con los que perseguían a los curas, y en la del centro se colocó un ventanillo ciego de ventilación del estrecho espacio interior, que fue utilizó a partir de ese momento como almacén". "Allí se guardaban cosas que traían de noche en el contrabando del Filato, y durante la guerra se escondían personas que huían de ambos bandos", tal y como relató sobre sus recuerdos de juventud, en la Revista El Verdeño, don Urbano Cipriano Rodríguez Alonso, en una entrevista que realizó en 1999.

Don Urbano Cipriano Rodríguez Alonso vivió en la Casa del Barco parte de su infancia y juventud, y toda su vida estuvo vinculada con la finca. En 1999 realizó una entrevista de "historia de vida" para la Revista El Verdeño.

Posteriormente, el espacio de la antigua capilla fue usado como almacén de una pequeña tienda de víveres que hubo en la misma Casa del Barco, en la década de los 50 del siglo XX, la que sería la primera venta de la historia de La Verdellada, "Casa Mantonia". "La cruz de la capilla estaba escondida en el almacén, y tras la guerra la sacamos y la colocamos en el exterior de la casa sobre el arco de la puerta de entrada al patio, hasta que mi hermano (Elías) lo tuvo que derribar para que entraran los coches, porque era muy estrecho y no cabían. Finalmente se puso en el muro a los pies del alcornoque en 1965, la cruz era de madera y se estropeo, y cuado rompieron el estanque con la ampliación de la calle se perdió", tal y como relató don Cipriano.

La construcción que conserva el molino de viento, curiosamente, no es la más importante ni más antigua de todo el conjunto que conforma el sitio histórico donde nació La Verdellada, y es que es la "hacienda principal de la propiedad" en el interior del patio, es la más antigua de todas. La casa principal está compuesta, en lo más visible, por varias construcciones siglo XIX con fachada ecléctica de una planta, que se fueron anexando a una casita original del siglo XVI, de la que tan solo queda una antigua cuadra en la parte trasera, que probablemente sea, esa sí, la más antigua de todas las construcciones conservadas en el lugar. 

Fotografía de la fachada de la hacienda principal, en los años 20 del siglo XX., con la ladera de San Roque sin ninguna construcción.

Fotografía de una estampa de verano en el patio de la hacienda, en los años 20 del siglo XX. 

Fotografía de Adelaida Díaz García, miembro de la familia propietaria, en una estampa de recreo en el barco.

Fotografía original restaurada con IA del alcornoque y el barco visto desde el interior del patio de la hacienda a comienzos del siglo XX.


Esta casa en el barrio de La Verdellada, es conocida por sus propietarios en la etapa más contemporánea, es decir, la "casa de la familia Rodríguez Alonso", tras ser adquirida por ellos en escritura pública el día 8 de agosto de 1929, a doña Macrina Díaz García, ante el notario don Adolfo Carrillo y Fragoso. Hoy la hacienda principal ha pasado a una tercera generación de la familia, y actualmente es titularidad de los herederos de uno de sus hijos, don Elías Rodríguez Alonso, desde la partición del testamento en 1982. 

Anteriormente, en el último cuarto del siglo XIX e inicios del XX, la casa y las fincas anexas estuvieron vinculadas a las familias "Guimerá Gurrea", y posteriormente a la de "Díaz de García", que la usaban principalmente como casa de recreo o de veraneo. Era moda en el siglo XIX e inicios del XX, que las familias empresarias de Santa Cruz de Tenerife tuvieran una casa de campo para el verano en las medianías de La Laguna.

Precisamente a una de estas familias de comerciantes de Santa Cruz, y vinculadas a la marina mercante, viene el nombre popular de la "Casa del Barco", que terminó dando más protagonismo a la casa de servicio (la de la aljibe y molino) que a la principal, tras instalar en la copa del viejo alcornoque un barco de madera para su uso como merendero, que fue la icónica imagen que referenciaba el lugar entre la década de 1880 y la de 1940. 

En manos de la familia Guimerá, la propiedad vivió su época de mayor desarrollo, y es que pusieron mucho empeño en contar con una hacienda de campo lo mejor equipada posible, y es que además de reformar por completo la casa principal, reformaron la construcción alrededor de la aljibe, la dotaron de fachada hacia el camino, construyeron la desaparecida capilla con una Cruz de Marca, renovaron el molino que aun se conserva, y colocaron el barco en la copa del alcornoque que terminó dando nombre a la propiedad, en el último cuarto del siglo XIX.

Sin embargo, "el barco se pudrió (por falta de mantenimiento y uso) durante la guerra civil, y fue desmontado y usado como combustible para las cocinas durante los duros años de postguerra", tal y como relató don Cipriano. "Fueron años duros, no quedaba rama seca en la finca para poder cocinar, y el barco estaba destartalado y podrido, por lo que su madera se uso en un invierno". 

Cuando don Manuel Rodríguez Pacheco y doña Antonia Alonso García compraron la finca en 1929, a los herederos de la familia Diaz de García, y se asentaron en ella como residencia habitual con sus seis hijos: Marcelino Manuel, Juliana Onésimo, Antonio, Concesa María, Urbano Cipriano y Elías Rodríguez Alonso, la casa dejó de ser una hacienda de recreo para adquirir vida familiar y social, con gran influencia en las décadas de desarrollo y crecimiento del casco del barrio de La Verdellada en la segunda mitad del siglo XX.  

La hacienda y toda la propiedad asumió el referente nombre de la "Casa del Barco", tanto así que en Barrio Nuevo, entonces el "Barrio del Rosario", al barrio de La Verdellada lo llamaban en sus primeros años "el barrio de la Casa del Barco". La tienda de víveres de doña Antonia, o en los años posteriores la vida cultural en la hacienda, donde se hacían bailes o ensayaban orquestas, le dieron a la casa un aura distinguido. La primera televisión que llegó a La Verdellada, o el primer hogar con luz eléctrica, también son parte de la historia de esta casa.

En 1982, como consecuencia al fallecimiento de don Manuel Rodríguez Pacheco en 1961, y de doña Antonia Alonso García en 1972, se procedió a la segregación de la finca en seis partes, quedando la hacienda en manos del hijo menor del matrimonio, don Elías Rodríguez Alonso, pero con una particularidad, y es que la "Casa del Barco" se dividió en dos partes, por un lado la aljibe con el almacén de la antigua capilla, y por el otro la vivienda del guardián, que hasta esa época era la tienda de víveres. La aljibe se convirtió en una comunidad de herederos divida entre todos los hermanos, y la casa fue para don Elías Rodríguez Alonso.

Desde entonces, a medidos de los años 80, el empresario don Américo Bacallado se interesó por la propiedad de toda finca original, con la intención de urbanizarla de acuerdo con la ordenación prevista en el PERI Urbano del municipio, y comenzó a comprar desde finales de los 80, una a una, todas las partes a los hermanos Rodríguez Alonso. A finales de 1997 el empresario se hizo con la totalidad de la finca en su extremo norte, y en el año 1999 comenzó a urbanizar el llamado Residencial Tinguaro. Nunca pudo comprar las dos partes anexas a la Avenida La Salle, entre ellas la de don Elías Rodríguez Alonso, y gracias a esa resistencia casi numantina no se demolió la antigua hacienda y la Casa del Barco como estaba entonces proyectado.

Volviendo atrás, lo que no se pudo evitar fue la amputación de una parte importante del conjunto de la propia "Casa del Barco". La capilla, ya transformada en almacén, fue demolida en 1998, tras aparecer unas grietas en la fachada y desplomarse el tejado, debido al daño provocado por un almendro que comenzó a crecer en una de sus paredes. Tras el reparto del testamento en 1982, don Elías se hizo cargo de mantener su propiedad en condiciones, sin embargo la aljibe, el molino y la antigua capilla se quedó en el limbo de la comunidad de herederos, y su mantenimiento fue nulo, y con ello el deterioro de esta parte se aceleró. 

Fotografías de la fachada en 1997, en la que se aprecia el almendro, y las grietas en las paredes, que a su vez dejaron ver las antigua puertas de la capilla.

Imagen de la grieta, con la que se dejaron ver las antiguas puertas de la capilla, y que determinaron la demolición parcial de 1998.

 


 

Imágenes de la demolición en 1998 de la antigua capilla -después almacén- adosada a la aljibe de la Casa del Barco.

Contextualizando, recordamos que en los años 90 del siglo XX, la concienciación sobre la identidad histórica de La Verdellada comenzó a aflorar con la pérdida de su patrimonio histórico y natural. La urbanización del lomo verdeño, con la demolición de las casas y cuadras históricas que allí existían, las tres eras que desaparecieron con las obras, o la canalización del barranco con la desaparición de las cuevas con restos aborígenes, o la fuente del charco de la fajana, fueron el detonante del movimiento por la protección de lo poco que quedaba. Salvar la Cruz de Marca, los molinos de agua del barranco, y la Casa del Barco se convirtieron en punta de lanza para el movimiento vecinal del barrio.

La demolición de la capilla de la Casa del Barco, fue la gota que colmó el vaso, ya que la Asociación de Vecinos Los Verdeños y Ajuve, habían solicitado al ayuntamiento, que se dispensara ayuda a la propiedad para reparar la pared y restaurar la casa y el molino. Como respuesta, el ayuntamiento se coordinó con la Asociación de Vecinos Tinguaro, asustando a parte de la propiedad con la responsabilidad penal de que la pared se derrumbara y provocara una desgracia, para agilizar la demolición. "No estaban por la labor de proteger el patrimonio, sino más bien de eliminarlo por el progreso".

Desde 1992, la Asociación de Vecinos Tinguaro, debido a la inactividad de Los Verdeños en aquella época, se había arrogado la representatividad de La Verdellada, y había promovido junto con el ayuntamiento la finalización de la Avenida La Salle, ensanchando y demoliendo por completo la Casa del Barco, y talando el alcornoque. La falta de consenso entre los propietarios impidió la expropiación, y ello dio tiempo para generar conciencia colectiva en el barrio sobre su valor patrimonial. 

La Asociación de Vecinos Los Verdeños, tras la demolición de la capilla, se movilizó y promovió la protección de la Casa del Barco en el PGO que se tramitaba y negociaba en aquella época, como equipamiento cultural, para que se pudiera promover la compra a sus propietarios. Como alternativa al ensanche se aprobó la creación de la llamada "variante de la Casa del Barco", un desvió viario a través del patio de la antigua hacienda, que evita la demolición de la Casa del Barco, y mantiene la titularidad privada de la hacienda. Esa solución, nuevamente no fue respaldada por la totalidad de la propiedad, y con ello se enquistó en el tiempo una salida de consenso. 

 
INTENTO DE ACTUACIÓN EN 2014

En 2014 se intentó la rehabilitación de la aljibe y del molino de viento con una inversión pública sin coste para la propiedad, al tiempo que se encargó la tasación del conjunto para iniciar un expediente de compra a medio plazo. Aprovechando las obras de remodelación de la Avenida La Salle que se llevaron a cabo ese año, con las que se peatonalizó el entorno de la Casa del Barco para proteger el alcornoque y la propia casa histórica, las concejalías de obras y de patrimonio, plantearon una intervención de choque para rehabilitar el molino de viento y hacer una tarea de mantenimiento y consolidación de la aljibe, para su conservación. 

La iniciativa quedó bloqueada por la imposibilidad de localizar a todos los propietarios, además de por la negativa de una participación de la comunidad de herederos que rechazó directamente la intervención, exigiendo la compra u expropiación, dado que en el PGO vigente la propiedad se clasificó como uso comunitario cultural con la idea puesta en su adquisición pública y restauración, y tras 20 años no se había iniciado nada.

El obstáculo está en que la aljibe, y con ella el molino de viento, al considerarse en testamento como una infraestructura comunal para el riego de las huertas originales de la propiedad, se partió entre los hermanos Rodríguez Alonso, por lo que ahora mismo está incursa en una comunidad de herederos que ronda el medio centenar de participaciones, entre hijos, nietos y bisnietos de los hermanos Rodríguez Alonso. Aquella iniciativa municipal requería de una aceptación unánime de la propiedad que no se logró, y sorprende que no se hiciera nada más en los años siguientes, en los que el deterioro de la aljibe y molino de viento ha ido a más. 


En 2014 el ayuntamiento llevó a cabo una obra de mejora del entorno de la Casa del Barco, e intento restaurar el molino de viento. No hubo consenso con la propiedad.

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La vegetación desbordada pone en riesgo de derrumbe el patrimonio histórico de la Casa del Barco

Una palmera, un almendro y la maleza crece sin control sobre la cúpula de la aljibe del siglo XVI de la Casa del Barco, cuya estabilidad estructural podría colapsar. La aljibe de la Casa del Barco es propiedad de una comunidad de herederos.

La cubierta de la bóveda de la aljibe, a los pies del molino de viento, esta totalmente llena de maleza y crece peligrosamente una palmera canaria, cuyas raíces ponen en serio riesgo estructural la casa histórica.

Si ya en 2014 la situación estructural de la aljibe y de deterioro del elemento de patrimonio industrial que representa el molino de viento, era importante, la situación doce años después es alarmante. En este periodo la vegetación ha crecido sin control sobre la cubierta abovedada de la aljibe, con el agravante del tipo de plantas que crece ahora, nuevamente un almendro y una palmera canaria, que son lo que más preocupa, porque sus raíces y peso podría provocar el colapso de la cubierta de la aljibe, y tragarse con ello el molino de viento, y la casa histórica en su conjunto.

Tanto CC, como Psoe o Unidas se Puede, entre otros partidos que no han gobernado, llevaron en su programa electoral municipal en distintas elecciones la recuperación patrimonial de la Casa del Barco, ninguno ha vuelto a poner sobre de la mesa ninguna iniciativa política para evitar que se pierda para siempre un elemento tan importante y significativo de nuestro patrimonio histórico y cultural. Por lo tanto no es un tema de partidos políticos exclusivamente, es un problema de falta de interés general y social, que roza la hipocresía, la de poner el molino en un corazón verde y al mismo tiempo dejar por acción u omisión que se pierda para siempre.

La situación es lo suficientemente preocupante para que se actúe de inmediato, ya sea por parte de la comunidad de propietarios, o por el ayuntamiento de manera ejecutiva, porque lo que sería imperdonable es que teniendo conocimiento de la información, la ciudad patrimonio de la humanidad permita que se pierda para siempre el último molino de viento que queda en La Laguna, el más icónico elemento del patrimonio doméstico e industrial que le queda a la ciudad y símbolo identitario de La Verdellada.

La Asociación de Vecinos Los Verdeños fue quien en 1998 logró parar la demolición de la casa en su totalidad cuando fue derribada la capilla, y promovió su protección en el PGO como equipamiento socio cultural para que se pudiera promover la compra a sus propietarios. El PGO está vigente desde 2004, y hasta la fecha el ayuntamiento no ha decidido hacer nada más, que aquel intento de rehabilitación de 2014, en el que se encargó un tasación municipal por parte del área de Obras e Infraestructuras para valorar la compra o permuta de la propiedad, para promover una intervención directa de rehabilitación. 

Desde entonces, las ideas e iniciativas dejaron de crecer, para dejar que crezcan las plantas y malezas que tapan la historia, pero que difícilmente podrá esconder la vergüenza de una sociedad incapaz de hacer nada para salvar su patrimonio histórico. Con la Casa del Barco no sólo cae un viejo molino de viento destartalado por el olvido de su pueblo, o la dejadez de sus propietarios, lo que cae es la identidad de un pueblo, y el telón que tapa la falta de interés de un ayuntamiento que se vanagloria con la protección de su patrimonio histórico, cuando se derrumba todo detrás del decorado.



jueves, 17 de septiembre de 2026

NOTICIAS

El Obispo Eloy Santiago visitó el Colegio La Salle en La Verdellada

En la mañana de este 16 de septiembre el Obispo Nivariense realizó una visita al colegio lasaliano, en el que conoció las instalaciones y su proyecto educativo.


El obispo de la Diócesis Nivariense, Monseñor don Eloy Alberto Santiago Santiago, visitó en la mañana de este 16 de septiembre las instalaciones del Colegio La Salle - La Laguna, situadas en el barrio de La Verdellada. Se trata del único colegio concertado lasaliano del municipio de La Laguna, por lo tanto colegio de las escuelas cristianas, de afamado prestigio y reconocida historia para la vida social de la ciudad. El prelado tuvo un encuentro con todo el alumnado en el Salón de Actos, donde compartió la actividad de la reflexión matutina, recorriendo posteriormente las instalaciones del centro para conocer y profundizar mejor su proyecto educativo, tal y como transmitió el centro escolar en nota publicada en su página web.

jueves, 10 de septiembre de 2026

NOTICIAS

Las vestimentas tradiciones se dieron cita en el centro ciudadano de La Verdellada

El martes 8 de septiembre finalizó con una charla taller, la exposición de Indumentaria Tradicional organizada por Participación Ciudadana La Laguna en el Centro Ciudadano de La Verdellada.




Desde el pasado 2 de septiembre el teatro del Centro Ciudadano de La Verdellada ha sido el espacio participativo en el que se ha instalado la exposición itinerante sobre vestimentas tradicionales impulsada por la concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de La Laguna, que finalizó este martes 8 de septiembre con una charla taller participativa. 

El coloquio divulgativo sobre las vestimentas tradicionales fue impartido por Marta María Pérez Fernández, y resultó muy práctico y dinámico, donde detalló a los participantes de que tejidos están compuestos, que significado tiene cada prenda y sobre todo, aclarar muchas dudas y mitos referente a nuestra vestimentas y tradiciones.

El concejal de Participación Ciudadana, el nacionalista Fran Hernández, destacó en la presentación del proyecto que “hablar de indumentaria tradicional es también hablar de identidad, de costumbres y de formas de vida que han pasado de generación en generación. Queremos que ese conocimiento siga presente en nuestros pueblos y barrios, especialmente entre los más jóvenes, para que continúe transmitiéndose en el futuro". El concejal de La Verdellada Moisés Afonso estuvo presente en la charla.

domingo, 6 de septiembre de 2026

NOTICIAS

Rompen la puerta y roban en la capilla de la Virgen de Lourdes de La Verdellada

En la madrugada de este miércoles 2 de septiembre han robado en la capilla de la patrona de La Verdellada. Sustraen las limosnas de las flores, y provocan daños en la puerta, alcancías y corona de la imagen de la Sagrada Familia.




En la madrugada de ese miércoles 2 de septiembre, se ha producido un robo en la capilla de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes de La Verdellada, hechos que han sido denunciados en la comisaria del CNP de La Laguna. A primera hora de la mañana varios vecinos dieron la voz de alarma al encontrarse la puerta de la capilla forzada y con todo su interior revuelto, motivo por el que agentes de la Policía Nacional procedieron a coger huellas, e iniciar las investigaciones correspondientes.

Entre los daños registrados, además de la cerrajería de la propia puerta de acceso, se encuentran las antiguas alcancías de la Virgen de la Candelaria, la corona de la Sagrada Familia, y la hucha de las limosnas que se utilizan para las flores semanales, lo que hace intuir que los autores buscaban la recaudación, apenas unas monedas. En el caso de la corona de fantasía, fue partida con la previsible intención de comprobar si se trataba de oro real o no, dejándola rota en la capilla al comprobar que era de fantasía. 

Es la primera vez en la historia de la capilla que se produce un ataque y robo de estas características, con los consiguientes daños materiales en el interior del espacio religioso, lo que se suma al reciente suceso en la Cruz de Marca de hace unos meses, o los robos en coches y viviendas del ultimo año. La Asociación de Vecinos Los Verdeños ha alertado en varias ocasiones del crecimiento de la inseguridad en la zona, con robos que no logran respuesta y que generan una sensación de impunidad, ante la escasa o nula vigilancia policial.

viernes, 4 de septiembre de 2026

REFLEXIONAR EN TIEMPOS DE RUIDO


El puente de hierro se cobra una nueva vida

La Cruz de Marca de La Verdellada está con su puerta abierta a la estructura de hierro del principal colector de aguas residuales de la ciudad de La Laguna, y si bien protege al caminante, también ha sido testigo, reflejo de la última mirada, de una larga y amarga lista de seres humanos que han decidido quitarse la vida arrojándose al vacío de tan alto precipicio, en sus casi 50 años de historia.

Ante la voluntad de una persona de terminar con su vida, poco juicio de valor cabe, pero sobre la responsabilidad de una sociedad en la que un joven de apenas 20 años solo vea esa salida a su problema, si que cabe un gran debate colectivo. 

El tratamiento de la salud mental va más allá de diagnosticar o etiquetar enfermedades o actitudes, buscado justificar todo y restando valor a los valores tradicionales de la supervivencia misma del ser humano en sociedad. Desposeer al individuo de esperanza, de su instinto natural de supervivencia, enseñando a afrontar con fortaleza individual las dificultades de vivir en una sociedad tan competitiva como la que nos ha tocado, quizás merezca más atención de la que se le da.

La autolisis, o el suicidio, tendemos a envolverlo en una suerte de tabú cobarde, con la justificación de tener el pudor de no hablar de la víctima o su familia, cuyo sufrimiento debe ser incuestionable; la de uno por llevarles a un final sin remedio, y la de otros por el dolor de no haber detectado ese mismo dolor a tiempo, y ahora sufrirlo en su ausencia. 

La responsabilidad de unos u otros sobre lo sucedido es relativa, y es incluso injusto juzgarla, sin embargo la percepción de que alguien pueda ver una salida a sus problemas en un final tan triste, si que merece un poco de atención.

Hay una sensación generalizada de que debemos lograr cumplir con estereotipos sociales impuestos, de conseguir retos materiales o sociales determinados, de tener una vida perfecta según nuestra óptica, y que en definitiva todo el mundo debe girar a nuestro alrededor. Esa percepción equivocada del mundo, provoca que muchas personas acaben viviendo una triste vida de frustraciones por no lograr cumplir con ello, mermando seriamente su autoestima. Ni todo gira a nuestro alrededor, ni podemos obligar a los demás a que así sea en nuestro cómodo beneficio.

La vida esta llena de matices, hay colores, olores, gustos, pensamientos, creencias, ideologías, hay mucha diversidad en todos los campos de nuestra mente, y debemos aprender no solo a respetar lo distinto, sino también a no imponer lo propio. No puedo imponer que nadie me ame como yo lo hago, que nadie piense como yo pienso, que nadie actúe como yo actuó, y tampoco, que mi vida, mi felicidad, y mi futuro, dependa de opiniones, esfuerzos o decisiones ajenas.

Quizás, hay que enseñar más a trabajar la autoestima desde el esfuerzo individual como base de mi destino, y menos desde la dependencia a factores externos que puedan escapar de nuestro dominio, porque la incertidumbre, la frustración, la desesperanza, la debilidad ante lo que no depende de nosotros, en una mente herida y débil puede ser tremendamente imprevisible.

Este pasado lunes 31 de agosto el puente de hierro se cobró otra vida, en esta ocasión de un joven que apenas había cumplido 20 años, y posiblemente podemos seguir pensando como soluciones la necesidad de demoler ese puente de la muerte, en subir dos metros más las vallas que lo tiene cerrado, o ponernos a buscar los motivos individuales de la trágica y libre decisión tomada. Pero si realmente queremos respuestas tenemos que dejar de preguntar, y volver acompañar en la educación, a trabajar la salud mental desde una perspectiva más profunda, que fomente una mayor resiliencia del individuo pese a la influencia inevitable de lo colectivo. 

Quizás, deberíamos dejar que la gente vuelva a tener fe y esperanza, y para ello, quizás, deberíamos dejarles nacer, crecer y vivir en Paz. La salud mental no es solo una etiqueta impuesta por los estereotipos o un diagnóstico médico, la salud mental también es trabajar desde la infancia generar personas fuertes para la belleza de nuestra vida, pero también, y sobre todo, para las dificultades.  

martes, 1 de septiembre de 2026

NOTICIAS

El Centro Ciudadano de La Verdellada comienza el curso con una exposición y taller divulgativo de vestimentas tradicionales

La iniciativa es impulsada por la concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de La Laguna, comenzó en junio, y ha recorrido ocho centros ciudadanos del municipio. El martes 8 de septiembre concluirá la visita al centro verdeño con el taller divulgativo a las 17 horas.


El Ayuntamiento de La Laguna, a través de la concejalía de Participación Ciudadana, puso en marcha este verano un programa de exposiciones y talleres sobre indumentaria tradicional canaria que ha recorrido ocho centros ciudadanos del municipio, y que estará en el de La Verdellada del 2 al 8 de septiembre. La iniciativa combina una muestra itinerante con actividades divulgativas destinadas a acercar a la ciudadanía el conocimiento de las formas tradicionales de vestir en Canarias y promover su correcta utilización.

El proyecto busca generar espacios de encuentro y aprendizaje en torno a una de las expresiones más representativas de las tradiciones canarias, acercando este conocimiento a los pueblos y barrios del municipio a través de los propios centros ciudadanos.

El concejal de Participación Ciudadana, Fran Hernández, destacó que “los centros ciudadanos son lugares de convivencia, participación y aprendizaje, y este proyecto nos permite acercar a los vecinos y vecinas una parte importante de nuestras tradiciones de una manera cercana, práctica y accesible”.

Asimismo, señaló que “hablar de indumentaria tradicional es también hablar de identidad, de costumbres y de formas de vida que han pasado de generación en generación. Queremos que ese conocimiento siga presente en nuestros pueblos y barrios, especialmente entre los más jóvenes, para que continúe transmitiéndose en el futuro”.

La exposición estará compuesta por cuatro maniquíes que recrean dos parejas de campesinos ataviados con indumentaria tradicional, acompañados por un tótem informativo que permitirá conocer las características, usos y evolución de las distintas prendas.

El recorrido comenzó en el Centro Ciudadano Villa Hilaria, donde la exposición permaneció del 24 al 30 de junio. Posteriormente pasó a Gracia, San Lázaro y Las Mantecas durante el mes de julio. El programa se retoma en septiembre en La Verdellada, Punta del Hidalgo, San Matías y Princesa Yballa, completando así un itinerario por ocho centros ciudadanos de distintos pueblos y barrios del municipio entre junio y septiembre.

El historiador, divulgador y coordinador del proyecto, Néstor Verona, explicó que “la indumentaria tradicional constituye una magnífica herramienta para comprender cómo vivían las generaciones que nos precedieron. Cada prenda nos habla de costumbres, oficios, formas de relacionarse y maneras de entender el entorno”.

Por su parte, la responsable de Ubaldo Vestimenta Tradicional, Marta María Pérez Fernández, destacó que “queremos despertar la curiosidad de quienes visiten la muestra, ayudándoles a descubrir detalles, historias y elementos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que forman parte de nuestra forma de entender las celebraciones y las tradiciones”, añadió.

Los talleres complementarán la exposición mediante encuentros participativos dirigidos a personas interesadas, colectivos vecinales y agrupaciones folclóricas. En ellos se abordarán aspectos relacionados con las buenas prácticas en el uso de la indumentaria tradicional y se resolverán dudas frecuentes sobre la correcta utilización de las distintas prendas y complementos.

La especialista en indumentaria tradicional y folklorista Dulce Rodríguez de la Rosa señaló que “muchas personas desean vestirse correctamente para acudir a romerías, bailes de magos y otras celebraciones populares, pero a menudo desconocen el significado o la función de determinadas prendas. Estos talleres pretenden ofrecer respuestas y herramientas para hacerlo de manera adecuada”.

El proyecto cuenta con el comisariado de Néstor Verona y Dulce Rodríguez de la Rosa, así como con la producción de Ubaldo Vestimenta Tradicional, y forma parte de la programación impulsada por la concejalía de Participación Ciudadana para dinamizar la actividad de los centros ciudadanos y fomentar la participación vecinal en los distintos pueblos y barrios de La Laguna.

martes, 25 de agosto de 2026

NOTICIAS

Verdeños y viñaneros despiden a don Víctor Roa: "el párroco que ha llenado de alegría el corazón de la parroquia"

Este pasado 22 de agosto se celebró la misa por los 39 años de sacerdote de don Víctor Roa, y con ella su despedida como responsable de las parroquias del barrio tras dos años de intensa actividad pastoral.










El pasado 6 de julio, el Obispo Ely Santiago firmó una seria de nombramientos para reorganizar varias comunidades parroquiales de la diócesis, y entre ellas se encontraban las parroquias de nuestros barrios que comparten templo en Barrio Nuevo, es decir San Pedro y San Pablo de La Verdellada, Nuestra Señora del Rosario de Fátima de Barrio Nuevo y Santo Tomás de Aquino de Cercado Mesa. De esta forma se decretó de don Víctor Manuel Roa Aguilar, nuestro párroco desde 2024, será el nuevo responsable de las parroquias de Santiago Apóstol del Barrio de La Salud y la Cuesta Piedra a partir del 11 de septiembre, y en su lugar entrará como nuevo párroco de La Verdellada, Barrio Nuevo y Cercado Mesa, el actual vice rector del Seminario Diocesano don José Raúl Euréa Rodríguez.

Desde aquel anuncio del 6 de julio, se han celebrado diversos reconocimientos en agradecimientos por su misión pastoral a don Víctor Roa en diferentes actos celebrados en los barrios. El primero de ellos fue el primer domingo de agosto, fiesta grande de la patrona de La Verdellada, en cuya solmene función religiosa en el Colegio de La Salle, la comunidad parroquial verdeña agradeció al cura su trabajo bien hecho. Y es que no debemos olvidar que el trabajo de don Víctor con La Verdellada ha sido inmenso, ya no solo por la labor que le es propia como cura, sino porque ha logrado encaminar el reconocimiento episcopal de la imagen de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes como patrona protectora de La Verdellada, prevista para febrero de 2027.

En dicho reconocimiento celebrado al finalizar la misa del pasado 2 de agosto, participaron miembros de la comisión de fiestas y de la asociación de vecinos, así como la vicepresidenta del Parlamento de Canarias, Ana Oramas, y el viceconsejero del Gobierno de Canarias Jonathan Domínguez, quien destacó que don Víctor, con su forma de ser ha logrado "llenar de alegría el corazón de la parroquia", y en el caso de La Verdellada, ha logrado "reconectar a la comunidad parroquial, enseñando con su humanidad a volver a creer".

Pero la despedida oficial se celebró en el templo iglesia de Barrio Nuevo el sábado 22 de agosto, en el que aprovechando la celebración del 39 cumpleaños de sacerdocio de don Víctor Roa, la comunidad de las tres parroquias organizaron una despedida conjunta. La veraniega tarde del 22 de agosto la parroquia se llenó como en las ocasiones especiales, para celebrar una eucaristía muy emotiva, en la que participaron, entre otros, las representantes de Caritas, del Coro de Fátima, o de la comunidad parroquial. En esta misa también estuvieron presente el concejal del barrio, Moisés Afonso, y el viceconsejero Jonathan Domínguez.

A lo largo del mes de septiembre se producirá la entrada del nuevo párroco, con el tradicional acto de entrega de llaves por parte del arcipreste de La Laguna, cuya fecha aun no está confirmada, aunque previsiblemente será el fin de semana del 19 de septiembre. Desde las asociaciones de La Verdellada, la presidenta de Los Verdeños, Yurena Cruz, quiso transmitir el agradecimiento de todo el barrio al párroco don Víctor, y al mismo tiempo desearle una excelente misión pastoral en su nuevos destino.



martes, 4 de agosto de 2026

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La Verdellada celebra con solemnidad su fiesta grande del primer domingo de agosto

La sagrada imagen de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes recorrió las principales calles de La Verdellada este pasado domingo 2 de agosto, en el día grande de las fiestas patronales 2026.








Un año más, La Verdellada memoró los sentimientos más puros de su identidad colectiva, con todos los actos litúrgicos en honor a la patrona Nuestra Señora la Virgen de Lourdes, que este año lució la policromía final de su nuevo trono, que centro las miradas con su icónica silueta. Este domingo 2 de agosto, la fiesta comenzó temprano, con los cañonazos de las 7 de la mañana, y la Diana Floreana a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores San Miguel de La Laguna, que recorrió las calles del centro del barrio a las más que prudentes 9 de la mañana.

Acto seguido, puntual, a las 9,30 horas de la mañana, la imagen ya estaba en su nuevo trono, obra de Ibrahim Hernández, para ser trasladada al centro ciudadano en la denominada procesión matinal, en la que ya se presentía la necesidad de manos y hombros para cargarla por calles, cumplir promesas o demostrar amor a la madre protectora. La imagen permaneció todo el día en el Centro Ciudadano, hasta las 19,30 horas en la que salía la procesión de traslado hasta la capilla del Colegio de La Salle, donde se celebró la santa misa principal a las 20 horas.

La misa oficiada por el párroco del barrio, don Víctor Roa, en la que ha sido la eucaristía de despedida con La Verdellada, cantada por el Coro Parroquial de Fátima. El párroco se convirtió sin quererlo en un protagonista más en la celebración religiosa, al ser homenajeado y agasajado por su despedida, con la presencia de la diputada canaria Ana Oramas, quien le ofreció unas palabras de reconocimiento. También intervinieron en la despedida el viceconsejero Jonathan Domínguez y el presidente de las fiestas Nauzet Rodríguez, en un homenaje con el apoyo de los concejales Fran Hernández, Moisés Afonso, Carla Cabrera y Adrián Castillo, también presentes.

Tras la celebración eucarística, sobre las 21 horas, salió la procesión principal por las calles del barrio, en la que este año no se quemaron las de promesas de los vecinos en forma de fuegos artificiales, por la alerta de altas temperaturas, aunque si que hubo varias paradas con actuaciones musicales, como fue la tradicional del Camino Real que desde 1987 mantiene doña Pilar Hernández y en la cual cantó el "Ave María", el afamado cantante y artista Chago Melián. Por su parte la calle Francisco Afonso Carrillo volvió a organizar su parada, en la que este año el Ave María fue cantado por el solista Javier Linares.

La procesión finalizó pasadas las 23,30 horas con la entrada de la imagen de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes a su capilla, con la que, con el permiso del Haragán del lunes 3 de agosto, se dieron por concluidas las fiestas patronales de este año 2026.

lunes, 3 de agosto de 2026

NOTICIAS

La Bajada del Diablo vuelve a llenar de fuego y tradición la víspera del día grande en las fiestas patronales de La Verdellada

Este sábado 1 de agosto la calle Francisco Afonso Carrillo volvió a ser escenario de la Librea de la Bajada del Diablo en el 25 cumpleaños desde su nacimiento en 2001.













La Verdellada vivió con toda la esencia de su tradición la víspera del día grande de las Fiestas Patronales en honor de Nuestra Señora de Lourdes 2026, en el que se llevó a cabo la librea de la Bajada del Diablo, uno de los actos más icónico de las fiestas verdeñas. Este sábado, desde por la mañana, y pese al intenso calor de la jornada, la Plaza Mayor acogió la final del torneo de envite, hasta caer la tarde en la que se celebró la tradicional Bajada del Diablo que en esta edición cumplió 25 años desde su nacimiento.

Fue en las fiestas patronales de La Verdellada de 2001 cuando nació una tradición que nadie pensó entonces que pudiera lograr la dimensión y atractivo que atesora hoy, convirtiéndose en el acto cultural más famoso de las fiestas verdeñas: "La Bajada del Diablo". Este 2026 se cumplen 25 años desde aquella primera edición, en la que partiendo de concepto icónico del "Demonio de El Palmar", llegó al barrio verdeño de la mano de la AFU, y que con los años adoptó relato propio, consolidándose con una escenificación del triunfo del bien sobre el mal.

La Bajada del Diablo es una librea canaria que mezcla espectáculo visual, pasacalles, teatro aéreo, pirotécnica y sobre todo, un relato místico, religioso y envolvente enfocado en el festejo del triunfo del bien sobre el mal, a través de la celebración del día grande de las fiestas en honor a Nuestra Señora la Virgen de Lourdes. El acto ha contado un año más con la colaboración del Área de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna, y del Gobierno de Canarias, tal y como confirmó el presidente de la comisión de fiestas Nauzet Rodríguez.

Tras la celebración de la librea, comenzó en la Plaza Mayor la verbena de la víspera, con las orquestas "La Clase Aparte" y "Son sin límite", que se prolongó hasta altas horas de la madrugada, con gran ambiente, ayudado por el calor reinante.