jueves, 9 de julio de 2026

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Doña Adoración Álvarez será la protagonista de la Exaltación de la Mujer Verdeña 2026

Será homenajeada el sábado 25 de julio en el marco de las fiestas patronales en el acto impulsado por la Asociación de Mujeres Lourdes.


Hace 25 años, en las fiestas de 2001, la Asociación de Mujeres "Lourdes", introdujo en el programa de las Fiestas Patronales de La Verdellada en honor de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes, el acto de "Exaltación de la Mujer Verdeña", a través del cual han sido homenajeadas en este cuarto de siglo mas de dos decenas de mujeres referentes de La Verdellada. 

En esta edición de 2026, la persona elegida, tras una propuesta de Mercedes Roger, ha sido doña Adoración Álvarez González, que nació el 14 de febrero de 1935, día de los enamorados, en Los Silos, hija de don Francisco Álvarez Martín y doña Concepción González García, ambos vecinos del norte de Tenerife.

En el pueblo de la isla baja vivió toda su infancia hasta que se casó, con apenas 15 años, con quien fue su esposo, don Vicente Díaz. Se enamoraron de un flechazo, y recuerda con nitidez la primera vez que se vieron, cuando ambos “hacían labores de ayuda en los oficios agrícolas de sus familias”, y ella en concreto cargaba en su cabeza un cesto con 85 kilos de productos.

En aquella época los matrimonios eran una salida normal para muchos jóvenes, por lo que casarse con Vicente fue para ella una fue una misión de vida cumplida y así fue. Una vez casados vivieron en El Medano y luego en Geneto, hasta que compraron una parcela económica en las laderas de San Roque, fabricaron y vivieron 70 años en la que fue su casa familiar junto al barranco, en el barrio El Timple.

Luego ya viuda vivió un tiempo en La Gallega, hasta que hace 9 años volvió al barrio, y se traslado al casco de La Verdellada, para vivir más cerca de sus hijos y en una casa más adaptada a sus necesidades y edad.

Con su matrimonio creó una gran familia con sus 9 hijos; Candelaria (+), Vicente, Miguel Ángel, Luis Vicente, Javier, Juan Isidro, Juana y Concepción, sus decenas de nietos y bisnietos. Su familia es para ella lo más importante, su mayor legado, su orgullo y alegría. Criar a sus hijos fue su principal actividad diaria desde que se casó, hasta que comenzó a trabajar con 39 años en los tomates, hasta que unos años después se centro en lo que más le apasionaba y en lo que considera fue su profesión, la cocina. Trabajo de cocinera en Las Mercedes, y luego hasta jubilación como cocinera en el Seminario Diocesano.

Del barrio cuando llegó, recuerda que era todo campo, cuadras, caminos de tierra, barranco con agua casi todo el año, habían unas cuantas casitas por el camino real hasta la Casa del Barco, y empezaban a construirse casitas en el barrio. Recuerda como todo fue creciendo poco a poco, hasta la cons-trucción de los bloques, los colegios y el seminario, a partir de ahí ya todo fue más rápido, hasta ser ahora toda una ciudad. Doña Adoración fue testigo de todo ello, a tiempo que trabajaba y también veía como crecía su familia, con algún golpe de suerte, que les permitió mejorar su calidad de vida.

Vivir en La Verdellada para ella ha sido también algo maravilloso, porque aquí disfruta de la plaza, de las gente, de sus hijos y de las fiestas, en las que este año será homenajeada, como la protagonista de la “Exaltación de la Mujer Verdeña”, tras ser propuesta por la Asociación de Mujeres Lourdes, organizadora de este acto dentro de las fiestas patronales. El acto se celebrará el sábado 25 de julio, a las 18 horas, en la Plaza Mayor.