lunes, 7 de diciembre de 2020

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La ocupación ilegal de casas en Barrio Nuevo llega al punto de sangre

Un nuevo grupo de ocupas en la zona, de origen magrebí, protagonizan una reyerta con apuñalada que lleva a uno de los intervinientes al HUC con pronóstico grave. Los vecinos muestran su indignación ante la pasividad de las administraciones a resolver el problema ocupa en el barrio.

La asociación de vecinos de Barrio Nuevo, lleva ya varios años alertando y denunciando la indefensión de los vecinos y propietarios de inmuebles del barrio ante la impunidad ocupa en la zona, dónde ya se estima en más de una treintena las casas que han sido ocupadas ilegalmente. 

La asociación que preside Juan Luis Marín, no ha cesado en el intento de visualizar la problemática existente, en defensa de los intereses de los propietarios, y de la seguridad vecinal, puesto la agresividad de los ocupas ha ido en aumento en los últimos meses y la indiferencia de los gobernantes causa indignación entre los vecinos.

En 2020 la situación ha empeorado, y es que pese a la caravana de políticos visitando la zona sin muchas soluciones, entre ellos el Diputado del Común, el efecto llamada que provoca el enquistamiento y falta de seguridad que se percibe en el barrio, ha hecho que el número de casas ocupadas se multiplique por tres este fatídico año. 

La situación se está agravando por el perfil violento de los nuevos ocupas, y para ejemplo la reyerta vivida hace una semana en la calle El Drago, dónde un grupo de ocupas magrebies, solucionaron sus diferencia a golpe de arma blanca, terminando uno de ello en estado de pronóstico reservado en el HUC.

Los vecinos tienen miedo, y se sienten totalmente indefensos ante la impunidad con la que actúan estos nuevos ocupas, "inmigrantes irregulares de origen marroquí que fueron puestos en libertad cuando cumplieron los periodos reglados de retención, y ahora sin recursos se buscan la vida robando y ocupando casas de manera ilegal". 

La reyerta de esta pasada semana pudo terminar en tragedia, pero lo lamentable es que los responsables de la agresión procedieron a ocupar otra vivienda apenas dos días después del suceso.

Los vecinos echan en falta mayor implicación del ayuntamiento en el problema, "solo se les ha visto para la foto", pero ni se ha producido una intervención social para los casos de desamparo, ni se ha percibido aumento alguno de presencia de la policía en la zona, lo que permite que los nuevos grupos actúen impunemente, atemorizando al vecindario. 

La indignación en Barrio Nuevo va creciendo día a día, porque la ineficacia y despreocupación que demuestran con su inacción el ayuntamiento y las instituciones, la casi nula presencia policial, y los nuevos grupos violentos, están calentando un polvorín social que como explote, sus consecuencias van a resultar imprevisibles.

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